Zaragoza (España), 1955
Desde el año 1971 viene dedicándose profesionalmente al mundo del Arte, que compagina con el Diseño Gráfico desde 1989, sin establecer entre ambas facetas ninguna diferencia.
Vocal de la Junta Directiva de AACA y miembro de AECA.
Desde el 1 de abril, en la galería
Finestra Estudio, tenemos la exposición Versicolor. Paco Rallo, con
prólogo de Cristina Marín Chaves, Geóloga-Petróloga, que aclara la fascinación
del artista por los paisajes cretácicos de Teruel con sus especiales colores,
incluso la armonía cromática observando con el microscopio una lámina
delgada. A sumar su estancia en Bierge (Huesca) y el paisaje del campo con
su múltiple colorido, tan determinante en la obra exhibida. Todos los cuadros
son de 2016, se titulan Versicolor y se diferencian por un
número, mientras que los tamaños varían de forma muy marcada, sin olvidar los
de tipo espada, tan querido por el artista, que con su fascinante verticalidad
obliga al análisis desde cualquier dirección.
Las singularidades más importantes son
la variada dosis matérica, la complejidad cromática que oscila de la atemperada
a la muy fuerte y el constante movimiento gracias a la muy ágil pincelada que
traza dispares y armonizadas direcciones, como si fueran el ímpetu interior del
artista lanzando cada espacio multicolor. Aflora un mundo potente, azaroso,
expresionista, preñado de cambiantes colores, con la mirada viajando hacia
ámbitos por descubrir hasta completar un extraño recorrido. Uno de los cuadros,
el 24, varía de los restantes dentro del mismo territorio vital. Se trata de un
soporte rectangular que con la línea divide en cuatro rectángulos paralelos a
la base e iguales a dicho soporte en cuanto a la forma. Estamos, por tanto,
ante cinco rectángulos dentro de la racionalista sección áurea, que se alteran
mediante el impetuoso color y el movimiento propio de cada pincelada. En una de
las líneas, lado izquierdo, se detecta que casi ha desaparecido, como
sugerencia de que el vitalismo interior humano, aquí a través del pintor, vence
a la citada racionalidad. Todo, sin duda, muy atractivo por el doble mensaje
repleto de equilibrio. Exposición que manifiesta la sinceridad de una artista
con 45 años de trabajo al servicio del sello interior como una constante.
Revista digital
AACA. Asociación aragonesa de críticos de arte.
En el
verano de 2014 Paco Rallo me invitó a participar en el libro que estaba
preparando“Tras la huella de
Sade”, obra coral compuesta por ensayos, relatos, poemas e ilustraciones de
inspiración sadiana, además de frases del marqués. Aunque sea autora de uno de
los relatos, hasta ahora yo solo era escritora profesional de “literatura gris”
tal y como la define Manuel Sánchez Oms en su extenso y excelente ensayo
incluido en el libro (y que os invito a que descubráis a través de él su
significado) y escritora ocasional de relatos, artículos y post de lo que me
venga en gana en este blog. Sin embargo nunca había escrito un relato sadiano,
es más, tal y como comentó Elifio Feliz en la presentación en Teruel, ni
siquiera Sade figuraba entre mis autores favoritos (que dicho sea de paso,
tampoco sé quiénes son…). De manera que la propuesta de Paco, supuso todo un
reto para mí, y, por supuesto, entré al trapo.
Lo primero
que tuve que vencer fue el pudor, pero ya el propio Sade me lo puso fácil:«El pudor es una quimera, único
resultado de las costumbres y de la educación. Es, lo que se dice, un hábito».
Pues fuera hábitos, de todo tipo. Me puse a escribir sin pudor y sin haber
trabajado previamente la figura y la obra de Sade. Mi intención era escribir lo
que me inspirara a mí el hecho de un relato sadiano, no lo que me inspirara
Sade. Escribí libremente, sin prejuicios, y esas dos palabras, definirían mis
sensaciones durante el proceso de escritura. Como también decía Sade «Así,
la conciencia es pura y simplemente obra de los prejuicios que se nos han
infundido, o de los principios que nosotros nos formamos»Los prejuicios que nos infunden y que
nos amordazan nos impiden muchas veces desarrollarnos como personas libres. Y
esa es la paradoja del propio marqués desde mi punto de vista, a pesar de sus
27 años de reclusiones, fue un hombre libre porque así lo era su pensamiento,
durante aquel cambio de siglo y de paradigmas en un país como Francia. ¿Dónde
reside la verdadera libertad? ¿Es sólo algo físico o es inherente a la manera
de pensar?«Mi
desgracia no es consecuencia de mi manera de pensar, sino de la de los demás»,
nos dejaba escrito el marqués. La libertad reside en la fortaleza –otra
paradoja– al menos de espíritu. En este sentido, admiro a Sade como pensador y filósofo,
si consideramos su provocadora obra como fruto del momento que le tocó vivir,
estoy convencida, no olvidemos que el XVIII fue un siglo de promiscuidad y
tolerancia de hecho, pero también de gran hipocresía social derivada de los
preceptos de la Santa Madre Iglesia. Así Sade, desde la libertad de su
encierro, se rebelaba contra estos convencionalismos desde un profundo ateísmo,«La
idea de Dios es el único error por el cual no puedo perdonar a la humanidad»,
«Ninguna religión vale una sola gota de sangre», «Digámoslo con la verdad:
entre todas las religiones existentes, no hay una sola que predomine
legítimamente, que no esté llena de fábulas, mentiras, perversidades, y que no
ofrezca los más inminentes peligros al lado de las más evidentes contradicciones»,
eran algunos de sus pensamientos al respecto. También cargaba contra la
sociedad:«La ley solo
existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando
quieren, y lo hacen sin recibir castigo porque no hay juez en el mundo que no
pueda comprarse con dinero», «¿Creéis que hay gran diferencia entre un banquero
de una mesa de juego robándoos en el Palais-Royal, o Matasiete pidiéndoos la
bolsa en el bosque de Bolonia? Es lo mismo, señora; y la única distancia real
que puede establecerse entre uno y otro, es que el banquero os roba como
cobarde, y el otro como hombre valiente». Tanto unas como otras frases,
si lo pensamos bien siguen siendo de rabiosa actualidad, seguimos viendo,
demasiado cerca de nosotros cómo se mata por la idea de un dios, se llame como
se llame, cómo la justicia no es igual para todos, por mucho que personajes de
alta cuna nos intenten convencer de lo contrario, y cómo los ladrones visten
carísimos trajes y se llevan los millones de los pobres hombres que por intentar
robar una gallina o una bici los condenan a cárcel. Frente a esto Sade se
revela como un apasionado pensador que criticaba también ignorancia de sus
semejantes:«No hay más
infierno para el hombre que la estupidez y la maldad de sus semejantes», «¿Qué
es la existencia sin filosofía? ¿Vale la pena vivir cuando se vive aplastado
bajo el yugo de la mentira y de la estupidez?». «...Por la pérdida de mis
manuscritos he llorado lágrimas teñidas de sangre». Pero volvamos a esa
libertad de pensamiento de la que hablábamos antes, que es lo que yo más
destacaría del marqués, la cual, 275 años después de su nacimiento, nos sigue
pareciendo –o nos vuelve a parecer– casi tan transgresora como en su momento,
tal vez porque la sociedad sigue siendo pacata.
Esa misma
libertad es la que me guió en la escritura de mi relato,“Sangre fría”. Escribí sin
tabúes sobre una mujer sexualmente libre, dejando claro que no somos objeto,
sino sujeto sexual. Durante siglos se nos ha prohibido a las mujeres la
libertad sexual y han sido, estoy segura, generaciones de ellas que se han
muerto sin haber experimentado un solo orgasmo en su vida. Cuando la mujer ha
entrado en el ámbito sexual ha sido cosificada, se ha negado su papel más allá
de un objeto de deseo o de placer para el macho, que ha sido tradicionalmente
el polo hacia el que se ha dirigido el hecho sexual.
Mi
protagonista es una mujer muy activa que goza del sexo y que vive una relación
muy pasional, pero que no es indispensable para ella. Se sabe deseada y no lo
oculta, al contrario. Sin embargo, poco más os puedo contar de mi relato, está
escrito para descubrirlo poco a poco, para ir dejándose llevar, desde la
primera línea.
La gente que lo ha leído se ha sorprendido de su evolución, del
giro que va tomando la historia. También me han dicho que rezumaba
testosterona, que parecía un relato escrito por un hombre. Ha habido incluso
quién me ha pedido una segunda parte, que nunca me he planteado, la verdad,
porque el final queda abierto. Sinceramente, me gusta que la continuación del
relato quede en la mente de cada uno de los lectores, y no me importaría,
incluso, que si alguien se decidiera, me mandara su continuación, puede ser un
juego interesante…
Etimológicamente, de color
variable o de varios colores, Versicolor
es más, es verso y color, poesía natural hecha pintura.
En un viaje por los paisajes
cretácicos de Teruel, Paco Rallo descubre esta palabra al escucharla en la
descripción geológica de un afloramiento de arenas de tonos blancos, amarillos,
púrpuras, verdes, azules y grisáceos, en una sinfonía de colores mineral. Queda
fascinado tanto por la belleza de la arena, como del nombre, al cual considera
gráficamente pictórico. Más adelante, cuando tiene la oportunidad de observar
una lámina delgada de roca al microscopio, comprueba cómo, a escala micro, se
repite esa armonía cromática. Es parte de la relación biunívoca que establecemos
entre geología y pintura, en la que ambos nos retroalimentamos.
Paco Rallo celebra sus 45 años
dedicado al arte en la galería Finestra Estudio de Zaragoza, en plena madurez
artística. Si hace dos años nos traía en su exposición Primum ver la primavera, en Versicolor
muestra su apogeo ante nuestros ojos y nos embriaga y hechiza a partes iguales.
Artista de amplia paleta cromática, su actual pintura no sigue la línea
dibujada, sólo el trazo marcado con su destreza sobre soportes con bases
preparadas, con rasgos largos, sin representación. La composición está marcada
por ritmos creados por el movimiento de la mano del artista, en una suerte de horror vacui.
Cada una de las obras que aquí
contemplamos son capítulos del Libro del Arte de la Vida, o de una vida
consagrada al arte. Un libro no para leer, ni siquiera ver. Sólo mirar. Mirar y
admirar. Sumergirnos fascinados en cada cuadro, en cada pincelada, casi hipnotizados
como quien mira un fuego crepitante. Tantas formas que se dibujan, fijan y
desvanecen ante nuestros ojos para a continuación regalarnos la siguiente, así
es Versicolor. Una ventana a la
sugestión, al placer estético. Pura contemplación. Pura poesía.
09 de marzo de 2016. Blog Eros. Sexi corner de El País
María Paz Ruiz Gil *
Si Sade estuviese
vivo soplaría 275 velas y tendría millones de followers. Tan actual
como pocos, la obra del Divino Marqués sigue editándose y
haciendo vibrar mentes desobedientes en todas las lenguas.
Tras la huella de Sadedel pintor y diseñador Paco Rallo, se
publica y se presenta el jueves 10 de marzo, en Madrid. Paco Rallo ha invitado
a 15 autores y 22 artistas gráficos a dejarse pervertir en poemas, artes
visuales y relatos que celebran inclasificables confesiones sexuales, y algunas
maldades que, disfrazadas de delicias literarias, comparten ellos con el
aristócrata francés más gamberro y prohibido, que estuvo encerrado durante
largos años.
Esperaban esta fecha con paciencia,
para dejarse leer y disfrutar sin censura, sin cortes de mangas, para hablar
del dolor, para dormir la moral y dejarla para otros autores, para reírse de lo
perverso que puede llegar a ser nuestro cerebro humano.
Ocasión de lujo para entrar a capón
con lo que a cualquiera de nosotros nos dejaría sin editor o sin galerista por
razones de impacto. El libro es un canto a la libertad, esa que le fue privada
a Sade, quien pasó 27 años de su vida entre rejas y tuvo que lidiar con la
censura en cada uno de sus textos.
El sadismo, incluido desde 1834 como
sustantivo, invita a pensar en el sexo como un asunto intelectual, como una
conquista del carácter primitivo que nos permite ser del todo humanos, algo
inherente, repudiado, pero inmensamente nuestro.
Sobre Sade se expresan artistas como
Fernando Vicente, Steve Gibson o Sofía Santaclara y firmas como Joan Ripolles
Iranzo, Fernando Guinard o Manuel Sánchez Oms, entre otras.
Tras las huellas de
Sadeserá presentado por
Paco Rallo y las autoras Cristina Marín Chaves y María Paz Ruiz, este jueves 10
de marzo a las 20,45 horas, en la champañería María Pandora. Plaza de Gabriel Miró 1,
Madrid.
Pues qué les puedo decir
de este pequeño cuento que dejó un poco perturbada mi mente; sólo puedo acusar
a Pedro Paunero de destruirme la imagen de Papá Noé. Esta historia que te
platico hoy está disponible en línea gracias a la revista “Ojos” (www.revistaojos.com), y quizá algunos se
encuentren familiarizados con el nombre del autor, pero otros tal vez no.
Paunero, al igual que
muchos lectores de este periódico, es tuxpeño y desde pequeño le gusta leer y
escribir. Este relato en específico está publicado en el libro “Tras la Huella
de Sade”, editado por Paco Rallo, en Zaragoza, España, y desde que leí esto
debí imaginarme a dónde iría a parar el cuento, pero es que comenzó con Papá
Noé y pensé que tal vez sería diferente, ¡tremendo error!
Le pregunté a Paunero
cómo se le ocurrió hacer un Santa tan oscuro, y me comentó que recurrió a
leyendas que se han generado en diversas partes del mundo en torno a este
interesante ser, para conformar finalmente el resultado que su imaginación dio.
Yo recuerdo que en alguna ocasión leí una extraña historia de Papá Noé, pero
ninguna como ésta.
Para la primera página
me preguntaba ¿y esto para dónde va?, pero para el final de la segunda ya no lo
podía dejar de leer; no supe en que párrafo me atrapó. Si entran a la
página busquen a Pedro Paunero, y una vez en el cuento den clic en las
flechas negras, que por no saber esto me mordí las uñas durante una hora.
La historia no tiene una
época de narración; de repente me sentí atrapada en un siglo pasado y de pronto
estaba en una “sex shop”. Tampoco supe en qué país me encontraba, aunque Papá
Noé es sólo la excusa para darte a conocer a otros dos personajes que en dos
que tres páginas resuelven la historia y por fin entiendes de lo que se trataba
el asunto.
Este pequeño cuento se
escribió hace 10 años, no precisamente para el libro en el que salió publicado,
pero por desgracia tendrás que leerlo en línea o pedir por internet que te lo
envíen en paquete a tu casa desde España, porque sólo por allá se distribuye.
Desgraciadamente no lo
encontrarás en la Biblioteca Municipal de Tuxpan, pues hace falta que alguien
tome la iniciativa de comenzar a hacer un apartado donde se pueda encontrar
todo lo que los tuxpeños han publicado, ya sea desde investigaciones hasta
literatura.
Te dejo el enlace
completo (http://www.revistaojos.com/revistaojos51-colaboradores-pedropaunero.html) del cuento de Paunero,
a quien también puedes seguir en su página de Facebook, donde comparte sus
trabajos. En el espacio argentino de Axxón (http://axxon.com.ar/) podrás encontrar más
de sus cuentos de los que también te estaré comentando. Por cierto, éste no es
un cuento para menores de edad. Nos vemos en la siguiente columna.
Interesados en comprar el libro, ponerse en contacto con PR-ediciones