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viernes, 29 de julio de 2022

Los Encuentros de Pamplona 1972


 John Cage durante su intervención 
en los Encuentros de Pamplona´72


Los Encuentros de Pamplona 1972

Paco Rallo 

Artista visual

 


Nuestro amigo el pintor Víctor Mira nos avisó, desde Madrid, de lo que se estaba preparando en Pamplona. Había que ir. Del grupo Forma pudimos asistir «los Pacos» (Simón y Rallo). «Los Encuentros de Pamplona. 26 junio - 3 julio, 1972». Allí nos reunimos con Víctor Mira y con José Manuel Broto en el Festival internacional de Arte Experimental, proyecto financiado por la familia Huarte y organizado por el compositor Luis de Pablo y el artista plástico José Luis Alexanco del grupo Alea de Madrid. 

Durante los días que permanecimos en Pamplona, nos empapamos de conciertos de música concreta, electroacústica, aleatoria, estocástica; de poesía visual, automática o fonética; de acciones, hapennings, y representaciones experimentales de cine, danza, arte conceptual, body-art y land-art. Participamos en todo ello como jóvenes artistas y espectadores, viviendo con intensidad, aprendiendo y disfrutando de todo lo que nos rodeaba, a veces con desconfianza y psicosis porque los espacios donde se desarrollaban las actividades estaban fuertemente vigilados por la policía franquista, «los grises», que nos desalojaban por constantes amenazas de atentado, —durante la semana, hubo dos atentados con bomba cometidos por ETA, que trató de boicotear la celebración de las actividades programadas; también hubo diversos ataques a las cúpulas hinchables diseñadas por Prado Poole, espacio simbólico de información, debates y acciones artísticas—

El domingo, 2 de julio, asistimos bajo las estrellas al concierto del compositor John Cage, qué interpretó su obra 62 Mesostics re Merce Cunningham, tocada con sintetizadores y con lectura recitada, creada aleatoriamente por ordenador. Su ayudante, David Tudor, interpretaba a la vez su obra electrónica Untitled, mezclándose el sonido de las dos composiciones. Delgado con pelo largo y barba cana, vestía camisa y pantalón vaquero, se paseaba por el escenario, recitando en los micrófonos los Mesostics. Declaró que era una herramienta para exponer la «prácticabilidad de la anarquía». El concierto duró más de dos horas, en un escenario espectacular en el patio de armas de La Ciudadela, con grandes torres de bafles de cuantiosos vatios de potencia. 

Lo sorprendente fue ver en el escenario al desconocido americano que el día anterior, se había acercado a hablar con nosotros. Nos comunicamos como pudimos, con su escaso español —vivió en Mallorca— y Simón con algo de inglés. Nosotros no conocíamos al gran compositor, filósofo y artista Jonh Cage, el encuentro surgió por azar dentro de Los Encuentros, que nos hizo evolucionar a planteamientos más transgresores y conceptuales.

Entre otros artistas que participaron de distintas disciplinas citaré a los músicos: Steve Reich, Michael Nyman, Jean Luc Ferrari, Silvano Bussoti o Mauricio Kagel; de los artistas plásticos: Carl André, Arakawa, Baldessari, Boltanski, Christo, Walter de María, Denis Openheim, Robert Morris o Bruce Naumann y a la bailarina Laura Dean. De los artistas españoles destaco la instalación del Equipo Crónica El espectador de espectadores; la instalación de esculturas hinchables y sonoras Soledad interrumpida de Alexanco y la instalación de Javier Morrás, de crítica sociopolítica con grandes fotografía en blanco y negro con banderillas clavadas sobre los corredores de los Encierros de San Fermín.

Me impresiona, al bucear en mi memoria y mirar el precioso libro que conservo de Alea Encuentros 1972 Pamplona, después de 46 años, repasar la lista de artistas de primer nivel que participaron y el haber sido partícipes presenciales «los Pacos»  (Simón y Rallo), de una experiencia artística iniciática, única e irrepetible que cambiaría nuestras vidas y nuestra dedicación profesional al arte. 


— Rallo, Paco: «Los Encuentros de Pamplona 1972», en el libro y catálogo 

    de VV.AA.: Paco Simón. De vuelta al futuro. 

    Edición Prensas de la Universidad de Zaragoza, (Zaragoza), 2019, pp. 39-40. 

viernes, 24 de junio de 2022

Historias mínimas de la fotografía


                                            Paco Rallo. Diseño editorial de 2021. 

Editorial Rolde de Estudios Aragoneses.

  

José Antonio Hernández Latas

Historias mínimas de la fotografía (1839-1924.

Ensayos sobre la fotografía histórica y sus pioneros, 

en relación con Aragón. 

sábado, 21 de mayo de 2022

Ellas estaban allí






Exposición Ellas estaban allí

Sala Juana Francés – Casa de La Mujer, Zaragoza 

8 de marzo al 6 de mayo de 2022

 

Comisaria Désirée Orús 



Diseño editorial y gráfica expositiva Rallo & Strader 

jueves, 21 de abril de 2022

"Dédalo" Crisis. Revista de crítica cultural



Paco Rallo, Dédalo, 2021. 

Pétalos de rosa, bridas de plástico y salamanquesa sobre papel de lija.

Crisis. Revista de crítica cultural, (Zaragoza), 2021, número 20 (junio), p. 32.


 

lunes, 21 de marzo de 2022

MOTUS. Mail-Art


Paco Rallo, Vivir y trabajar juntos por el bien común, 2022.

Collage impresión offset y tarjeta de plástico, 11,5 x 16,5 cm












Exposición MOTUS. Mail-Art Festival Arte Libro 2022. 

Galería Espacio Garcilaso, Torrelavega (Cantabria)


 

martes, 22 de febrero de 2022

Raquel Pelta 60


VV. AA.: Raquel 60. Edició a cura d’Andreu Balius, 

(Barcelona), 25- 02-2022. 

 

Se reproduce la infografía «Capitulares para un aniversario. 

Paco Rallo & Ángel Duerto, 2022», pp. 54-55. 

 

Libro dedicado a Raquel Pelta en su 60 aniversario, 

edición impresa de un único ejemplar.


 

lunes, 24 de enero de 2022

Falsos de autor: Han van Meegeren y Elmyr de Hory



El pintor holandés Han van Meegeren (1889-1947).



El pintor húngaro Elmyr de Hory (1906-1976).

Falsos de autor: la maestría de engañar o mentir en el Arte.

 

 Paco Rallo. Artista Visual

 


El profesor de historia del arte Ángel Azpeitia en sus clases magistrales del renacimiento italiano y, en concreto, sobre el escultor Miguel Ángel, comentaba que el joven Buonarroti, falsificó obras en mármol con gran destreza técnica. Con tan solo 24 años era un afamado artista por su obra en mármol de la famosa obra Pietà de 1499, conservada en la Basilica de San Pedro en el Vaticano, única obra que se conoce con la firma del artista, tallada sobre la cinta que sostiene el manto de la Virgen María, “MICHAEL·AGELVS·BONAROTVS·FLOREN·FACIENBAT”. El primer biógrafo de Miguel Ángel, Paolo Giovio (1483-1552) señalaba que el artista alcanzó la fama cuando esculpió la obra  Eros durmiente o Cupido durmiente en mármol en 1496. Terminada la obra con algunas imperfecciones intencionadas, la enterró durante un tiempo para adquirir el tono de una estatua de la antigüedad, inspirada en una romana. La escultura fue vendida por el comerciante Baldassar del Milanese, por una importante cantidad de florines al coleccionista de estatuas romanas, el cardenal Raffaele Riario, que, al darse cuenta del engaño, la devolvió al comerciante, que la volvió a vender sin ningún problema. Dicho mármol fue pasando por importantes mecenas a través de los tiempos. Siendo reconocida la autoría de Miguel Ángel adquirió un valor superior. Fue comprada por el rey Carlos I de Inglaterra en 1631. Esta obra actualmente desaparecida, se cree que se destruyó en el incendio del Palacio de Whitehall en 1698. 


El pintor y biógrafo de los artistas del renacimiento italiano Giorgio Vasari (1511-1574), menciona a Miguel Ángel en sus escritos, sobre los dibujos que había falsificado, diciendo: "Copió dibujos de los viejos maestros tan bellamente, que sus copias no podían distinguirse de los originales, había teñido sutilmente envejeciendo el soporte de papel.


He seleccionado dos falsificadores que considero relevantes por sus delicados trabajos sobre artistas fundamentales de la historia del arte y por su dominio técnico y conocimiento estilístico, que llegan a mimetizarse e incluso a evolucionar la obra de los artistas originales. Son muchos los ilustres falsos de autor, pero las normas de la revista por motivos de espacio los tengo que dejar fuera. Si algún lector quiere saber más, citaré algunos nombres de grandes imitadores o falsificadores: Shaun Greenhalgh y su familia; Wolfgang y Helene Beltracchi; Robert Driessen; Eric Hebborn; John Myatt; Mark Landis. Todos ellos, grandes artistas son la crème de la crème.


 

El pintor holandés Han van Meegeren (1889-1947), comenzó a falsificar obras por despecho para vengarse de los críticos de arte que calificaban su trabajo como demasiado epigonal. Entre sus falsificaciones realizó pinturas consideradas obras maestras, siguiendo el estilo “A la  manera de” los artistas Pieter de Hooch, Gerard ter Borch y, muy especialmente, a Johannes Vermeer, que fue su fuente de inspiración y riqueza al versionar obras nuevas. Este gran pintor-falsificador y profesional declaró que “Buscaba demostrar que si el público deseaba mucho que algo fuera verdad, lo creería. Querían más obras de Vermeer y por eso sepropuso crear obra del artista que encajara en la historia del arte donde faltaban sus pinturas” y "Pensé que podía hacer esto, así que lo hice". Todo un crack!!! Consiguió mofarse de expertos y museos en la década de 1930. Realizó obras que fueron compradas por importante cantidad de florines por el gobierno holandés, con el afán de poseer más pinturas de Vermeer, pinturas que pasaron todos los filtro de la época por auténticas —Conviene recordar, que solo se conocen unas treinta y cinco obras del maestro holandés—Empleaba en las nuevas obras que creaba la misma metodología que había utilizado Vermeer, los mismos pigmentos naturales sobre lienzos a los que previamente rascaba la pintura original del siglo XVII. Existe un mercado de estos soportes de pinturas de poco interés de todas las épocas, que se siguen utilizando para falsificaciones.


Tres de sus imitaciones creativas, están colgadas en las salas del museo Boijmans van Beuningen de Rotterdam. Dicho museo le dedicó una exposición en 2010, donde exhibió sus diez pinturas más singulares. El conservador del museo Friso Lammertse, comentó "Claro que la falsificación está mal. Pero Han vanMeegeren era un maestro dentro de su arte, el de la falsificación”. Entre sus obras más famosas está la de Los peregrinos de Emaús, que fue considerada por la crítica especializada como “La obra maestra de Vermeer”. Los críticos, no estando convencidos de que fuera falsa, solicitaron que  se realizaran más pruebas de este cuadro. Los resultados científicos fueron incuestionables y sólo entonces se aceptó el engaño. Otra de su famosas creaciones es la pintura El Lavapiés, que pertenece a la colección del Rijksmuseum de Ámsterdam.


El falsificador Han van Meegeren, nunca habría sido descubierto si él mismo no se hubiera delatado para salvar su vida al finalizar la Segunda Guerra Mundial, por haber vendido pinturas falsas a los nazis durante la ocupación alemana, en concreto al general Hermann Göring. El estado holandés, le acusó de traición por vender bienes artísticos. Fue juzgado y condenado a muerte. Tuvo que demostrar el engaño pintando un nuevo Vermeer bajo la supervisión atenta de la policía, asombrados de su pericia y destreza. Su pena capital fue conmutada por dos años de prisión. Su vida fue llevada al cine en dos películas biográficas de este famoso imitador, A Real Vermeer de 2016 y El último Vermeer de 2019. Fue un verdadero maestro.


El húngaro Elmyr de Hory (1906-1976), considerado “El Príncipe entre los falsificadores” en su vida utilizó 60 pseudónimos. Él mismo se definía como marchante de arte y nunca como falsificador. Se calcula que más de mil obras salieron de sus manos. Llegó a París después de la Segunda Guerra Mundial, para convertirse en un artista importante, pero el destino le llevó a vender una obra “A la manera de” Picasso y la vendió como un autentico Picasso. Fue el comienzo de su dilatada carrera en el mundo de las imitaciones de los grandes maestros, entre ellos, Picasso, Modigliani, Matisse, Renoir, Toulouse-Lautrec, Gauguin, Chagall, Derain, Degas, Bonnard, Vlaminck, Van Dongen y Marie Laurencin. Tan grandes y tan diferentes maestros. Lo mejor de lo mejor. Era capaz de reproducir obras al estilo de los citados artistas, en cualquiera de sus etapas evolutivas. Poseía talento, técnica, destreza para el dibujo y la pintura, consiguiendo reencarnarse y ser una prolongación mental y manual de los pintores citados. A muchos de ellos los había conocido y tratado. Tanto Matisse como Picasso, reconocerán un cuadro cada uno de ellos como obras suyas, y en un catálogo de Modigliani figurará un óleo descrito como obra maestra. Las tres obras fueron realizadas por Elmyr de Hory.


 

Sus motivaciones solo fueron económicas. Experto en dibujo, guaches, acuarelas y pastel, que trazaba sobre papeles viejos, con el tiempo acometería pinturas al óleo sobre lienzo con bastidores, marcos y materiales de época, que importaba de Francia. Para pintar hacía escapadas al extranjero donde realizaba los encargos que le hacían sus socios Fernand Legros y Réal Lessard. Nunca se le vio pintar, ni firmar con nombre ajeno, ni vender una obra. 


Vivió en Ibiza donde conoció a sus cómplices. Su biógrafo Clifford Irving en su libro Fake de 1969, lo describe como un “Bon vivant… Convertido ya en un coleccionista de arte destacado, aseguraba que no había museo de arte moderno o galería que no tuviese alguna de sus obras expuesta”. Para dedicarse solo a pintar buscó a los socios citados,  que se encargarían de canalizar las ventas. La imprudencia y los enfrentamientos de estos les llevará a ser detenidos, menos a Elmyr de Hory, que no se pudo demostrar nada al carecer de pruebas. 


Pocas películas contienen tantas preguntas como Fraude, el documental filmado en 1973, por Orson Welles, sobre Elmyr de Hory. Todavía recuerdo cómo me sorprendió la destreza que tenía dibujando a cualquier maestro. Le decían un nombre y lo imitaba a la perfección. En el documental comenta de Picasso: “Picasso es el fenómeno más curioso de nuestro tiempo. Nunca ha existido una persona capaz de transformar el solo movimiento de una mano, que no necesariamente ocupaba más de diez segundos, en oro puro”. En su biografía dice: “Mi mejor obra nunca pudo ser vendida en las galerías a ningún precio. Pero si les llevaba la misma con la firma de Picasso, estaban dispuestos a pagar lo que fuera. Todo eso me parecía en parte divertido, en parte triste, en parte repugnante”. 


Pasó por la cárcel franquista, no por falsificador sino por homosexual. Estando a punto de ser deportado y encarcelado en Estados Unidos esta vez por falsificador, a los setenta años se encerró en su casa de Ibiza, donde ingirió una dosis letal de barbitúricos. Sin ninguna duda, grande entre los grandes del Arte.

— Rallo, Paco: «Falsos de autor: la maestría de engañar o mentir en el Arte», en Crisis. 

Revista de crítica cultural, Erial ediciones (Zaragoza), número 20 (diciembre 2021), pp. 32-34.