Paco Rallo, Poética del viaje, 2023.
Impresión digital sobre lona, 20 x 20 cm.
Realizado para el proyecto: Feta Project de Ira Torres.
Zaragoza (España), 1955 Desde el año 1971 viene dedicándose profesionalmente al mundo del Arte, que compagina con el Diseño Gráfico desde 1989, sin establecer entre ambas facetas ninguna diferencia.
Paco Rallo, Poética del viaje, 2023.
Impresión digital sobre lona, 20 x 20 cm.
Realizado para el proyecto: Feta Project de Ira Torres.
Heraldo de Aragón “Artes&Letras 758” - 1 de abril de 2023.
Antón Castro
Desde hace unos días, el pintor y diseñador gráfico Paco Rallo expone en el Espacio PAC17 su obra "Poética del viaje", que él mismo define como una "una instalación de 50 postales-relieve, fechadas en 2022-2023". A este proyecto pertenece el collage de la portada de hoy de "Artes&Letras": ese mundo de objetos, detalles, homenajes y diálogos que Rallo ha hecho a lo largo del tiempo. El artista, que integró el famoso grupo Forma, ha trabajado y trabaja en diversos campos: pintura, dibujo y escultura.
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Arte en papel. Heraldo de Aragón -17 de abril de 2023.
Juan Domínguez Lasierra
Paco Rallo presentó en el Espacio PAC17 (estudio de arquitectura), “Poética del viaje”, una instalación de cincuenta postales-relieve, 2022-2023. Paco Rallo, Artista Visual & Diseñador Gráfico, es uno de nuestros más reconocidos nombres del panorama artístico, que ha experimentado en numerosos ámbitos plásticos. Su última producción es una palpable muestra de ello.
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Twitter @Cris_cucha
Cristina Marín Chaves
Exquisita exposición de @pacorallo en el estudio PAC17, que nos hace reflexionar sobre la persistencia, la dependencia y el control de las tarjetas en nuestros bolsillos: dinero de plástico, hoteles, clubes, fidelización...
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Paco Rallo. Poética del viaje
María Pilar Sancet Bueno
AACAdigital. Número 62 | Marzo de 2023
Paco Rallo (Zaragoza, 1955) es pintor, escultor, diseñador gráfico, artista polifacético que ha trabajado pintura, dibujo, grabado, collage, cerámica, objetos, performance, happening... Productor de ideas, fértil bloguero que recibe en 2018 el premio de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte a la mejor labor de difusión del arte contemporáneo por su blog, redes sociales y demás labores de difusión del arte contemporáneo que realiza.
En una entrevista realizada por la crítica de arte Désirèe Orús, Rallo se define como artista visual, de actitud abierta y poliédrico. Estudia en la Escuela de Arte de Zaragoza donde coincide con Fernando Cortés, Manuel Marteles y Paco Simón, con quienes integrará el grupo Forma (1972-1976), de intención rupturista y provocadora. Se forma, desde 1969, en el taller de su padre, el escultor Francisco Rallo Lahoz, es precisamente el 1 de agosto de ese año, contando el artista con catorce años, cuando le piden a su padre que realice la mascarilla funeraria de Miguel Labordeta que acababa de fallecer, él quiere acompañarle, no se lo permite para que no se impresione. Siempre lamentará no haber podido asistir a ese vaciado mortuorio del que seguramente fue el último personaje al que se le practicó en Zaragoza.
Siguiendo algunas de las últimas exposiciones realizadas por Rallo, vemos la diversidad de facetas que tiene su creación y como interactúan unas con otras. En Primum ver, Versicolor o Sosticial, encontramos pintura de colores intensos y vibrantes, de pinceladas sueltas, muy empastadas y expresionistas. En Espacios amados: libros y pinturas, nos transmite su amor por los libros leídos y por los diseñados, la exposición consta de 25 pinturas acompañadas de otros tantos aforismos, el soporte de las obras de esta instalación son tapas de libros intervenidas, un lado está pintado y en el otro hay un breve y bello pensamiento del autor, valga de ejemplo: Las ciudades amadas pertenecen a los recuerdos vividos.
En Realidades paralelas de lo invisible, exposición que apenas pudimos ver dado que su inauguración coincidió con el inicio de la pandemia, recuperaba cinco bustos realizados en piedra arenisca de Alicante, de talla muy expresiva, dejando ver el paso del cincel. Estas esculturas le fueron encargadas en los años ochenta por una tienda de ropa masculina para su escaparate, algo que había olvidado con el tiempo y había perdido su paradero. Aquí tiene que hacer una labor de búsqueda y recuperación. Los instala sobre unos pedestales actuales de madera de cedro, estableciendo diversos paralelismos entre la acción realizada en el pasado y la nueva aportación.
La exposición actual consiste en una instalación de cincuenta postales-relieve realizadas en 2022 y 2023, son collages de impresión offset y tarjetas de plástico o papel. El tamaño de cada una es de 11,5 x 16,5 cm. Están montadas en guías metálicas sobre fondo negro. Son imágenes que representan la sociedad actual y la diversidad global, imágenes de moda, publicidad, viajes... Acompañadas cada una por tarjetas telefónicas, bancarias, o recogidas durante los viajes, en hoteles, restaurantes, establecimientos... La idea de esta exposición parte de Motus, un proyecto coordinado por Prado R. Vielsa en el que se recupera la práctica del arte postal, intercambiando postales realizadas por 19 artistas aragoneses de distintas generaciones, como recurso para curar la necesidad de contacto que la pandemia dificultó. De ese proyecto, en el que también participó Rallo, surge Poética del viaje, en palabras del autor: nos hace reflexionar sobre la persistencia, la dependencia y el control de las tarjetas en nuestros bolsillos: dinero de plástico, hoteles, clubes, fidelización...
Es un artista constante, diverso, imaginativo, lleno de inquietudes, proyectos y sueños.
Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza.
Pablo Gargallo. Mascara de Picasso, 1913.
Reproducción en bronce, 22,5 x 20,8 x 13,6 cm
Museo Pablo Gargallo-Ayuntamiento de Zaragoza
Fotografía: Pedro José Fatás Cabeza
Pablo Picasso y sus vínculos con Aragón.
(Málaga, 1881 - Mougins, 1973).
Paco Rallo.
En el verano de 1898, el joven Pablo Ruiz Picasso, llegó al pueblo tarraconense de Horta de Ebro o Horta de Sant Joan, limítrofe entre Cataluña y Aragón, frente al macizo de Els Ports. Su compañero de la clase de anatomía pictórica de la escuela de La Llotja en Barcelona, el pintor Manuel Pallarés de 21 años y oriundo de Horta, convenció al joven Pablo de 16 años, a viajar desde Barcelona a su pueblo. La intención era que Picasso se recuperara de una escarlatina que había pasado unos meses antes, mientras estudiaba en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Por este motivo, tuvo que interrumpir su formación y volver a Barcelona, muy debilitado físicamente y anímicamente.
Durante cerca de nueve meses se alojó en la masía Can Tafetans de los Pallarés. Esta estancia larga del joven Picasso fue fundamental en su vida como artista, como él mismo reconoció: Que aprendió a observar la vida rural y la naturaleza, a dibujarla y pintarla. También declaró: Todo cuanto sé, lo aprendí en el pueblo de Pallarés.
La estancia en estas tierras fue fructífera y feliz para el joven artista, junto al pintor Pallarés, surgiendo entre ellos una amistad que duraría toda la vida. Sus correrías pictóricas se desarrollaron entre los ríos Estrets, Algás y Matarraña. Sabemos que el malagueño perfeccionó el catalán y aprendió a nadar, gracias a los chapuzones en los ríos para soportar el sofocante calor. También se conoce que pernoctaban en cuevas, dado que las jornadas de excursión duraban varios días; les acompañaba un gitanillo de la zona, que llevaba la mula acarreando lo imprescindible, tanto para la supervivencia, como las necesarias herramientas de pintor de los dos artistas.
Dentro de estas excursiones visitaron las poblaciones aragonesas de Lledó, Cretas, e incluso se cree que pudieron estar en Beceite y Valderrobres, atraídos por los bellos paisajes y los colores del Bajo Aragón, con sus diferentes gamas de tierras, ocres, violetas, sienas, sus preciosos cielos que van de los rosas a los azules intensos y grisáceos o el verdor de la oliveras. El joven Picasso realizó un importante número de pinturas y dibujos, captando los paisajes desde los más calurosos hasta las sierras nevadas, también núcleos urbanos y mases aislados, además de apuntes de diferentes arboles frutales y oliveras. Recoge la vida cotidiana con escenas de labranza y siega o de mujeres lavando en el río. De los tipos aragoneses se conservan en el Museo Picasso de Barcelona, apuntes de dibujo en cuadernos como son Pareja festejando, Tres apuntes de tipos aragoneses y un castizo o Niño aragonés, entre otros.
Los distintos dibujos se encuentran repartidos por diferentes museos, en los que aparecen el interior de las tabernas que visitaba, con escenas populares de tipos aragoneses con cachirulo, guitarras y bandurrias cantando jotas en torno a una mesa con manduca y vino. En la parte catalana se repiten las mismas escenas; se diferencian solo porque los mozos llevan barretina. Estas obras son el testimonio visible de su estancia por tierras del Matarraña, junto con el cuadro de gran tamaño Costumbres aragonesas, presentado en 1899 a la exposición Nacional de Bellas Artes. Con tan solo 17 años, le fue concedida una Mención de Honor y, en el mismo año, la medalla de oro en la Exposición Provincial de Málaga. Por desgracia esta obra esta desaparecida.
En 1909, volverá por segunda vez al pueblo de Pallarés, partiendo desde París a Barcelona donde permanecerá unos días visitando a sus amigos. De la ciudad condal viaja a Horta en taxi, siendo en esa época un artista reconocido con una economía solvente. Le acompañó la modelo y artista parisina Fernande Olivier, su primera pareja sentimental. La estancia duró cuatro meses. Portaba cámara fotográfica, captando para el recuerdo imágenes de la zona, y llegó a pintar cerca de setenta obras. Es en esta segunda estancia cuando se centra en desarrollar el cubismo. Pablo Picasso siempre recordó con agrado y nostalgia los días vividos en estas tierras.
Conviene recordar la amistad que mantuvo con importantes artistas aragoneses, entre ellos el escultor de Maella, Pablo Gargallo (1881-1934), que realizó un precioso retrato en piedra de Picasso (h. 1913), y la obra El Joven de la margarita o El Aragonés (1927). Se piensa que Picasso posó desnudo para dicha obra. Estas dos obras en bronce se puede contemplar en Zaragoza en el Museo Pablo Gargallo. Otro importante escultor zaragozano, cuya obra admiraba Picasso, era Honorio García Condoy (1900-1953). Nos queda citar al pintor y poeta zaragozano Manuel Viola Gamón (1916-1987), que permaneció una temporada en el estudio de Picasso en París. El mismo Viola me comentó en una ocasión que el maestro era muy tacaño, que le mandaba atravesar París con pesadas piedras litográficas, —cada una era un color— teniendo que realizar diferentes viajes de ida y vuelta al taller del prestigioso litógrafo de Fernand Mourlot, y no le daba dinero para ir en transporte público.
Horta de Sant Joan no es la única localidad de la zona relacionada con el arte. Entre el Matarraña y las tierras Altas, se encuentra Calaceite, cuna del arqueólogo Juan Cabré y la ceramista Teresa Jassà. Escritores, poetas, diseñadores y artistas plásticos de diferentes procedencias geográficas, hace décadas que se reunían en esta hermosa población. Entre los personales ilustres nombraremos a: José Donoso Yáñez, Ángel Crespo y Pilar Gómez Bedate, Yves Zimmermann, Gustavo Gili, Antoní Marí, Didier Coste, Roma Valles, Fernando Navarro, Ráfols-Casamada y María Girona i Benet.
Destacaré al pintor francés Christian Sorg (1941), que vive y trabaja entre París y Vézelay en la Borgoña, y en España, en Calaceite, adonde llegó 1992 con una beca de estancia concedida por la asociación Noesis, fundada en Calaceite por Didier Coste. Desde entonces pasa allí los meses calurosos del verano. Me consta, por mis conversaciones con Sorg, su fascinación por la cultura ibera y por estos paisajes abiertos llenos de vida, que le influyen en sus pinturas abstractas de grandes formatos, pero, sobre todo, en su paleta cromática.
Horta de Sant Joan es también el pueblo donde pasa largas temporadas Mel Ramos (Sacramento, California, 1935), artista integrante del Pop Art norteamericano de los años 60. Es característica su pintura por los desnudos femeninos junto a importantes productos de gran consumo. No debemos olvidarnos de Elvira de Hidalgo, nacida en Valderrobles en 1881. Fue soprano de coloratura y maestra de canto. Su alumna más celebre fue la soprano griega Maria Callas.
Rallo, Paco: «Artistas y sus vínculos con Aragón»,
en la revista Aragón Turístico y Monumental del SIPA, (Zaragoza),
número 383 - año 92 (diciembre, 2017), pp. 35-43.
instalación de 50 postales-relieve (2022-2023).
Collage de impresión offset y tarjeta de plástico o papel.
Paco Rallo, 2022. Collage efímero «I Ching carmesí, 2022»
Crisis. Revista de crítica cultural, (Zaragoza), 2022, número 22 (diciembre). p. 25.
Los Cheyennes
En una parcela de la calle Nuestra Señora de Begoña, situada en el barrio de Delicias, concurrían unos cincuenta jóvenes entre chicos y chicas, de edades comprendidas entre quince y veinte años, con el fin de organizar guateques. Pagaban una entrada de treinta pesetas (0,18 euros) que les daba derecho a escuchar música muy avanzada para el momento y bailar, al ritmo de los altavoces de un tocadiscos portátil «Dual» —conviene recordar que la base aérea americana de Zaragoza era el único sitio en la ciudad de donde se podían sacar o conseguir discos con la música más moderna—. Esta veterana parcela, como otras de la época, conserva en mi recuerdo un interiorismo más bien precario, cutre, poco atractivo, con luz tenue que pasaba del rojo pasión a la oscuridad con destellos de espejos, mobiliario de diversas procedencias y estilos, que estaría entre el «remordimiento» y el «baturroco». En ese ambiente, donde los chicos eran trabajadores de distintos gremios y las chicas de clase acomodada de la ciudad, se realizaron estos guateques que solían terminar en orgías de alcohol, sexo y drogas.
Nos situamos en el mítico año de 1968, que sigue dando mucho que hablar. En la retina, la tremenda represión de la URSS en la primavera de Praga y la consiguiente ocupación del país con doscientos mil soldados y cinco mil tanques; las revueltas estudiantiles del mayo parisino en el Barrio Latino, con barricadas y batallas urbanas contra las cargas de la policía; la huelga general seguida por diez millones de trabajadores franceses… La Zaragoza vigilada de finales del sesenta y ocho, provinciana, casposa, gris, meapilas, militarizada, llena de curas y monjas, se despertó con una fuerte conmoción ante semejante noticia, la de los Cheyenes, publicada en el Heraldo de Aragón, que para mí fue una las más importantes y «modernas» del año. Hubo quien pensó que la ciudad se estaba convirtiendo en una de aquellas urbes del antiguo testamento que acababan sepultadas por la ira de Dios: los grises detuvieron a cerca de cuarenta jóvenes, la mitad de los cuales eran chicas, cuyas identidades fueron ocultadas por pertenecer a familias conocidas de la ciudad, y el resto, un conjunto de chicos anónimos de los que, como eran obreros, no se dudó en publicar sus fotos y sus nombres, para escarnio público. Cuando leí esta noticia con trece años, me impactó y siempre la he recordado con agrado, incluso he conocido posteriormente a dos de aquellos jóvenes protagonistas de los hechos, Jesús y Alfonso, que siguen siendo progresistas y avanzados.
Rallo, Paco: «Espacios y actitudes. Jóvenes en busca de la libertad. 1968-1975»,
en el libro Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos, 1975-2000,
Colectivo Zaragoza Rebelde, 2009, pp. 487- 490.
Fotografía de Carlos Carreter
Ortopedia La Francesa
Regentada por un valenciano llamado Juan Furío, situada en el centro histórico de la ciudad, en la calle 4 de agosto, número 19, este pequeño establecimiento era uno de los pocos sitios de Zaragoza donde se podía ir a comprar preservativos o profilácticos con total libertad. La moral de la época no permitía que se vendieran con normalidad en ortopedias o farmacias. El régimen franquista fomentaba la familia numerosa con un montón de hijos, y arengaba a los matrimonios por medio de sus aparatos de propaganda con múltiples reportajes y documentales en el cinematográfico Nodo, por todo el país. Aún recuerdo su pequeño escaparate en la calle, con algunas muestras de productos expuestos en plan despiste —polvo incluido— guantes, tijeras, vendas, esparadrapo… Pero el propietario sólo vendía en su ortopedia condones. Hombre de cara afilada, con bata azul y poco hablador, por ser bastante sordo, se establecía con él una comunicación más por señas que estrictamente verbal, las manos hablan y él las sabía interpretar a la perfección: mirabas en el pequeño mostrador las muestras y el precio, movías las manos y, de una manera casi ritual, cogía el papel que tenia cortado para envolver el producto comprado, lo recogía todo con una goma elástica, pagabas religiosamente y… a seguir ruta. Los envoltorios, de diferentes medidas, estaban apilados en resmas de pequeñas hojas cortadas, aprovechadas de periódicos atrasados. Un ejemplo de conciencia ecológica.
A pocos metros de la ortopedia la Francesa se encontraba el maravilloso café cantante El Plata, que era frecuentado por una gran diversidad de personalidades, un extraño conglomerado de jubilados, soldados, seminaristas, putas, chulos, carteristas, bujarrones, chachas, taurinos, futboleros, enfermeras, universitarios, agricultores, ganaderos, viajantes, artistas y también gente de orden… en definitiva, una maravilla de convivencia, un templo por todos respetado. Muchos de los que allí acudían, conocían perfectamente la ortopedia la Francesa y fueron sus mejores clientes, al poder suministrarse con facilidad allí de tan apreciado producto como era entonces un simple condón y publicitarlo de boca a oreja. El método fomentado en la época por el régimen, y bendecido por el papa romano, era el de Ogino-Knaus, también llamado de temperatura basal, que no funcionaba casi nunca y era seguido con verdadera disciplina, entre otros, por los devotos lectores del libro Camino.
Rallo, Paco: «Espacios y actitudes. Jóvenes en busca de la libertad. 1968-1975»,
en el libro Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos, 1975-2000,
Colectivo Zaragoza Rebelde, 2009, pp. 487- 490.
Grupo Forma
(Paco Simón, Paco Rallo, Fernando Córtes y Manuel Marteles),
en el estudio de calle Santa Cruz, 9. Zaragoza, 1973.
Fotografía: Jacinto Ramos.
Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Zaragoza.
Coincidí en este antiguo edificio, que había sido pabellón durante la exposición Hispano Francesa de 1908, construido para acoger la Escuela de Artes, con los que iban a ser mis compañeros de viaje y miembros del grupo Forma, los pintores Manuel Marteles, Fernando Cortés y Paco Simón. También con otros artistas que estuvieron cercanos a nosotros y que fueron cómplices de nuestras acciones, manifiestos, happenings y propuestas plásticas… me refiero al pintor José María Blasco Valtueña y al escultor vasco Iñaki Moreno Ruiz de Eguino.
Esta escuela contaba con un profesorado perezoso, fiel a un sistema de enseñanza absolutamente decimonónico, con registros muy cercanos a Falange, Sección Femenina y Acción Católica; alguno de los profesores —los más vagos eran los de mayor rango— se dedicaban a pasear por las clases, baboseando con las alumnas y dejando la responsabilidad de la formación a unos jóvenes «penenes» en busca de un puesto de trabajo fijo; éstos daban las clases con gran dedicación, aplicando sin piedad la doctrina que les imponían. ¡Cuánta hipocresía! En clase, mano dura; en la calle, colegas exponiendo juntos. No les guardo rencor. Los profesores mayores, hijos del régimen, utilizaban la escuela y sus instalaciones a su antojo, disponían gratis total de talleres de trabajo dentro del edificio, en el centro de la ciudad y con plaza de aparcamiento incluida. Asimismo, había un pequeño grupo de maestros con ganas de trasmitir sus conocimientos. A estos sí que les teníamos respeto.
Una de las muchas acciones-protesta que realizamos los del grupo Forma, de gran belleza ecológica y conceptual, la preparamos en la amplia aula de modelado. En el otoño de 1972, una gran pila de hormigón a modo de bañera alojaba unos mil kilos de arcilla, que se empleaban para realizar los ejercicios de modelado, según el curso; tres ciclos coincidían en la misma aula a diferentes horas, y todos los alumnos de la escuela la utilizábamos. La acción conceptual se planteó como protesta al sistema educativo cursi, anticuado, que reprimía nuestras iniciativas creativas; la operación fue meditada, siendo muy conscientes de lo que iba a suceder y de las consecuencias que para nosotros podía acarrear. Una tarde, al finalizar la última clase de modelado, vertimos el contenido de una caja de alpiste para pájaros en la pila de arcilla y ¡a esperar unos días a que las semillas germinasen! La clase terminó por convertirse en un vergel: de los cerca de cien ejercicios comenzados por los alumnos (hojas, adornos, orejas, manos, pies, caras, cabezas, torsos, estatuas… que cada alumno modelaba, teniendo como referente un modelo en escayola para copiarlo) brotaban sin parar por todas partes de mijo germinado. ¡Fue un espectáculo maravilloso el ver toda esa surrealista carnicería de fragmentos humanos de barro, llena de brotes verdes! El aula se convirtió, por unos días, en un jardín conceptual de los Forma.
Rallo, Paco: «Espacios y actitudes. Jóvenes en busca de la libertad. 1968-1975»,
en el libro Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos, 1975-2000,
Colectivo Zaragoza Rebelde, 2009, pp. 487- 490.
Los Encuentros de Pamplona 1972
Paco Rallo
Artista visual
Nuestro amigo el pintor Víctor Mira nos avisó, desde Madrid, de lo que se estaba preparando en Pamplona. Había que ir. Del grupo Forma pudimos asistir «los Pacos» (Simón y Rallo). «Los Encuentros de Pamplona. 26 junio - 3 julio, 1972». Allí nos reunimos con Víctor Mira y con José Manuel Broto en el Festival internacional de Arte Experimental, proyecto financiado por la familia Huarte y organizado por el compositor Luis de Pablo y el artista plástico José Luis Alexanco del grupo Alea de Madrid.
Durante los días que permanecimos en Pamplona, nos empapamos de conciertos de música concreta, electroacústica, aleatoria, estocástica; de poesía visual, automática o fonética; de acciones, hapennings, y representaciones experimentales de cine, danza, arte conceptual, body-art y land-art. Participamos en todo ello como jóvenes artistas y espectadores, viviendo con intensidad, aprendiendo y disfrutando de todo lo que nos rodeaba, a veces con desconfianza y psicosis porque los espacios donde se desarrollaban las actividades estaban fuertemente vigilados por la policía franquista, «los grises», que nos desalojaban por constantes amenazas de atentado, —durante la semana, hubo dos atentados con bomba cometidos por ETA, que trató de boicotear la celebración de las actividades programadas; también hubo diversos ataques a las cúpulas hinchables diseñadas por Prado Poole, espacio simbólico de información, debates y acciones artísticas—
El domingo, 2 de julio, asistimos bajo las estrellas al concierto del compositor John Cage, qué interpretó su obra 62 Mesostics re Merce Cunningham, tocada con sintetizadores y con lectura recitada, creada aleatoriamente por ordenador. Su ayudante, David Tudor, interpretaba a la vez su obra electrónica Untitled, mezclándose el sonido de las dos composiciones. Delgado con pelo largo y barba cana, vestía camisa y pantalón vaquero, se paseaba por el escenario, recitando en los micrófonos los Mesostics. Declaró que era una herramienta para exponer la «prácticabilidad de la anarquía». El concierto duró más de dos horas, en un escenario espectacular en el patio de armas de La Ciudadela, con grandes torres de bafles de cuantiosos vatios de potencia.
Lo sorprendente fue ver en el escenario al desconocido americano que el día anterior, se había acercado a hablar con nosotros. Nos comunicamos como pudimos, con su escaso español —vivió en Mallorca— y Simón con algo de inglés. Nosotros no conocíamos al gran compositor, filósofo y artista Jonh Cage, el encuentro surgió por azar dentro de Los Encuentros, que nos hizo evolucionar a planteamientos más transgresores y conceptuales.
Entre otros artistas que participaron de distintas disciplinas citaré a los músicos: Steve Reich, Michael Nyman, Jean Luc Ferrari, Silvano Bussoti o Mauricio Kagel; de los artistas plásticos: Carl André, Arakawa, Baldessari, Boltanski, Christo, Walter de María, Denis Openheim, Robert Morris o Bruce Naumann y a la bailarina Laura Dean. De los artistas españoles destaco la instalación del Equipo Crónica El espectador de espectadores; la instalación de esculturas hinchables y sonoras Soledad interrumpida de Alexanco y la instalación de Javier Morrás, de crítica sociopolítica con grandes fotografía en blanco y negro con banderillas clavadas sobre los corredores de los Encierros de San Fermín.
Me impresiona, al bucear en mi memoria y mirar el precioso libro que conservo de Alea Encuentros 1972 Pamplona, después de 46 años, repasar la lista de artistas de primer nivel que participaron y el haber sido partícipes presenciales «los Pacos» (Simón y Rallo), de una experiencia artística iniciática, única e irrepetible que cambiaría nuestras vidas y nuestra dedicación profesional al arte.
— Rallo, Paco: «Los Encuentros de Pamplona 1972», en el libro y catálogo
de VV.AA.: Paco Simón. De vuelta al futuro.
Edición Prensas de la Universidad de Zaragoza, (Zaragoza), 2019, pp. 39-40.
Editorial Rolde de Estudios Aragoneses.
José Antonio Hernández Latas
Historias mínimas de la fotografía (1839-1924.
Ensayos sobre la fotografía histórica y sus pioneros,
en relación con Aragón.
Sala Juana Francés – Casa de La Mujer, Zaragoza
8 de marzo al 6 de mayo de 2022
Comisaria Désirée Orús
Diseño editorial y gráfica expositiva Rallo & Strader
Paco Rallo, Dédalo, 2021.
Pétalos de rosa, bridas de plástico y salamanquesa sobre papel de lija.
Crisis. Revista de crítica cultural, (Zaragoza), 2021, número 20 (junio), p. 32.
Paco Rallo, Vivir y trabajar juntos por el bien común, 2022.
Collage impresión offset y tarjeta de plástico, 11,5 x 16,5 cm
Exposición MOTUS. Mail-Art Festival Arte Libro 2022.
Galería Espacio Garcilaso, Torrelavega (Cantabria)
VV. AA.: Raquel 60. Edició a cura d’Andreu Balius,
(Barcelona), 25- 02-2022.
Se reproduce la infografía «Capitulares para un aniversario.
Paco Rallo & Ángel Duerto, 2022», pp. 54-55.
Libro dedicado a Raquel Pelta en su 60 aniversario,
edición impresa de un único ejemplar.
Falsos de autor: la maestría de engañar o mentir en el Arte.
El profesor de historia del arte Ángel Azpeitia en sus clases magistrales del renacimiento italiano y, en concreto, sobre el escultor Miguel Ángel, comentaba que el joven Buonarroti, falsificó obras en mármol con gran destreza técnica. Con tan solo 24 años era un afamado artista por su obra en mármol de la famosa obra Pietà de 1499, conservada en la Basilica de San Pedro en el Vaticano, única obra que se conoce con la firma del artista, tallada sobre la cinta que sostiene el manto de la Virgen María, “MICHAEL·AGELVS·BONAROTVS·FLOREN·FACIENBAT”. El primer biógrafo de Miguel Ángel, Paolo Giovio (1483-1552) señalaba que el artista alcanzó la fama cuando esculpió la obra Eros durmiente o Cupido durmiente en mármol en 1496. Terminada la obra con algunas imperfecciones intencionadas, la enterró durante un tiempo para adquirir el tono de una estatua de la antigüedad, inspirada en una romana. La escultura fue vendida por el comerciante Baldassar del Milanese, por una importante cantidad de florines al coleccionista de estatuas romanas, el cardenal Raffaele Riario, que, al darse cuenta del engaño, la devolvió al comerciante, que la volvió a vender sin ningún problema. Dicho mármol fue pasando por importantes mecenas a través de los tiempos. Siendo reconocida la autoría de Miguel Ángel adquirió un valor superior. Fue comprada por el rey Carlos I de Inglaterra en 1631. Esta obra actualmente desaparecida, se cree que se destruyó en el incendio del Palacio de Whitehall en 1698.
El pintor y biógrafo de los artistas del renacimiento italiano Giorgio Vasari (1511-1574), menciona a Miguel Ángel en sus escritos, sobre los dibujos que había falsificado, diciendo: "Copió dibujos de los viejos maestros tan bellamente, que sus copias no podían distinguirse de los originales, había teñido sutilmente envejeciendo el soporte de papel.
He seleccionado dos falsificadores que considero relevantes por sus delicados trabajos sobre artistas fundamentales de la historia del arte y por su dominio técnico y conocimiento estilístico, que llegan a mimetizarse e incluso a evolucionar la obra de los artistas originales. Son muchos los ilustres falsos de autor, pero las normas de la revista por motivos de espacio los tengo que dejar fuera. Si algún lector quiere saber más, citaré algunos nombres de grandes imitadores o falsificadores: Shaun Greenhalgh y su familia; Wolfgang y Helene Beltracchi; Robert Driessen; Eric Hebborn; John Myatt; Mark Landis. Todos ellos, grandes artistas son la crème de la crème.
El pintor holandés Han van Meegeren (1889-1947), comenzó a falsificar obras por despecho para vengarse de los críticos de arte que calificaban su trabajo como demasiado epigonal. Entre sus falsificaciones realizó pinturas consideradas obras maestras, siguiendo el estilo “A la manera de” los artistas Pieter de Hooch, Gerard ter Borch y, muy especialmente, a Johannes Vermeer, que fue su fuente de inspiración y riqueza al versionar obras nuevas. Este gran pintor-falsificador y profesional declaró que “Buscaba demostrar que si el público deseaba mucho que algo fuera verdad, lo creería. Querían más obras de Vermeer y por eso sepropuso crear obra del artista que encajara en la historia del arte donde faltaban sus pinturas” y "Pensé que podía hacer esto, así que lo hice". Todo un crack!!! Consiguió mofarse de expertos y museos en la década de 1930. Realizó obras que fueron compradas por importante cantidad de florines por el gobierno holandés, con el afán de poseer más pinturas de Vermeer, pinturas que pasaron todos los filtro de la época por auténticas —Conviene recordar, que solo se conocen unas treinta y cinco obras del maestro holandés—Empleaba en las nuevas obras que creaba la misma metodología que había utilizado Vermeer, los mismos pigmentos naturales sobre lienzos a los que previamente rascaba la pintura original del siglo XVII. Existe un mercado de estos soportes de pinturas de poco interés de todas las épocas, que se siguen utilizando para falsificaciones.
Tres de sus imitaciones creativas, están colgadas en las salas del museo Boijmans van Beuningen de Rotterdam. Dicho museo le dedicó una exposición en 2010, donde exhibió sus diez pinturas más singulares. El conservador del museo Friso Lammertse, comentó "Claro que la falsificación está mal. Pero Han vanMeegeren era un maestro dentro de su arte, el de la falsificación”. Entre sus obras más famosas está la de Los peregrinos de Emaús, que fue considerada por la crítica especializada como “La obra maestra de Vermeer”. Los críticos, no estando convencidos de que fuera falsa, solicitaron que se realizaran más pruebas de este cuadro. Los resultados científicos fueron incuestionables y sólo entonces se aceptó el engaño. Otra de su famosas creaciones es la pintura El Lavapiés, que pertenece a la colección del Rijksmuseum de Ámsterdam.
El falsificador Han van Meegeren, nunca habría sido descubierto si él mismo no se hubiera delatado para salvar su vida al finalizar la Segunda Guerra Mundial, por haber vendido pinturas falsas a los nazis durante la ocupación alemana, en concreto al general Hermann Göring. El estado holandés, le acusó de traición por vender bienes artísticos. Fue juzgado y condenado a muerte. Tuvo que demostrar el engaño pintando un nuevo Vermeer bajo la supervisión atenta de la policía, asombrados de su pericia y destreza. Su pena capital fue conmutada por dos años de prisión. Su vida fue llevada al cine en dos películas biográficas de este famoso imitador, A Real Vermeer de 2016 y El último Vermeer de 2019. Fue un verdadero maestro.
El húngaro Elmyr de Hory (1906-1976), considerado “El Príncipe entre los falsificadores” en su vida utilizó 60 pseudónimos. Él mismo se definía como marchante de arte y nunca como falsificador. Se calcula que más de mil obras salieron de sus manos. Llegó a París después de la Segunda Guerra Mundial, para convertirse en un artista importante, pero el destino le llevó a vender una obra “A la manera de” Picasso y la vendió como un autentico Picasso. Fue el comienzo de su dilatada carrera en el mundo de las imitaciones de los grandes maestros, entre ellos, Picasso, Modigliani, Matisse, Renoir, Toulouse-Lautrec, Gauguin, Chagall, Derain, Degas, Bonnard, Vlaminck, Van Dongen y Marie Laurencin. Tan grandes y tan diferentes maestros. Lo mejor de lo mejor. Era capaz de reproducir obras al estilo de los citados artistas, en cualquiera de sus etapas evolutivas. Poseía talento, técnica, destreza para el dibujo y la pintura, consiguiendo reencarnarse y ser una prolongación mental y manual de los pintores citados. A muchos de ellos los había conocido y tratado. Tanto Matisse como Picasso, reconocerán un cuadro cada uno de ellos como obras suyas, y en un catálogo de Modigliani figurará un óleo descrito como obra maestra. Las tres obras fueron realizadas por Elmyr de Hory.
Sus motivaciones solo fueron económicas. Experto en dibujo, guaches, acuarelas y pastel, que trazaba sobre papeles viejos, con el tiempo acometería pinturas al óleo sobre lienzo con bastidores, marcos y materiales de época, que importaba de Francia. Para pintar hacía escapadas al extranjero donde realizaba los encargos que le hacían sus socios Fernand Legros y Réal Lessard. Nunca se le vio pintar, ni firmar con nombre ajeno, ni vender una obra.
Vivió en Ibiza donde conoció a sus cómplices. Su biógrafo Clifford Irving en su libro Fake de 1969, lo describe como un “Bon vivant… Convertido ya en un coleccionista de arte destacado, aseguraba que no había museo de arte moderno o galería que no tuviese alguna de sus obras expuesta”. Para dedicarse solo a pintar buscó a los socios citados, que se encargarían de canalizar las ventas. La imprudencia y los enfrentamientos de estos les llevará a ser detenidos, menos a Elmyr de Hory, que no se pudo demostrar nada al carecer de pruebas.
Pocas películas contienen tantas preguntas como Fraude, el documental filmado en 1973, por Orson Welles, sobre Elmyr de Hory. Todavía recuerdo cómo me sorprendió la destreza que tenía dibujando a cualquier maestro. Le decían un nombre y lo imitaba a la perfección. En el documental comenta de Picasso: “Picasso es el fenómeno más curioso de nuestro tiempo. Nunca ha existido una persona capaz de transformar el solo movimiento de una mano, que no necesariamente ocupaba más de diez segundos, en oro puro”. En su biografía dice: “Mi mejor obra nunca pudo ser vendida en las galerías a ningún precio. Pero si les llevaba la misma con la firma de Picasso, estaban dispuestos a pagar lo que fuera. Todo eso me parecía en parte divertido, en parte triste, en parte repugnante”.
Pasó por la cárcel franquista, no por falsificador sino por homosexual. Estando a punto de ser deportado y encarcelado en Estados Unidos esta vez por falsificador, a los setenta años se encerró en su casa de Ibiza, donde ingirió una dosis letal de barbitúricos. Sin ninguna duda, grande entre los grandes del Arte.
— Rallo, Paco: «Falsos de autor: la maestría de engañar o mentir en el Arte», en Crisis.
Revista de crítica cultural, Erial ediciones (Zaragoza), número 20 (diciembre 2021), pp. 32-34.