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miércoles, 8 de julio de 2020

Eolos en el equinoccio de otoño.



Paco Rallo & Antonio CásedasEolos en el equinoccio de otoño (fragmento), 2009.  Pintura acrílica mural sobre un techo de placas de escayola (obra destruida).
Incertidumbre, ideología y política. Artículo de Esteban Villarrocha, pp.13-15
Crisis Revista de crítica cultural. #17 Junio 2020


domingo, 28 de junio de 2020

Exposiciones de Estallo, Mainar y Larroy.

Crónicas de arte en el post-confinamiento. Paco Rallo.


Exposición de pintura de Fernando Estallo “De lo Sacrificial”. 

Centro Cultural Manuel Benito Moliner (antiguo Matadero). Huesca, hasta el 5 de julio de 2020. Editado un catálogo, con el estudio del doctor Juan Ignacio Bernués Sanz.

Exposición muy recomendable, impecable en todo, las preciosas obras de Fernando Estallo en formatos grandes, el espacio de cámara negra y su perfecta iluminación. Primera inauguración, después de la pandemia, a la que asisto con mascarilla y aforo restringido. Fue un placer para los sentidos acompañar a Fernando Estallo, ver sus obras de pintura expresionista tan potentes, recorrer las obras que ha realizado a partir del poeta T.S. Eliot y escuchar Manuel Puertas Fuertes, recitando al poeta citado.



 Artistas con mascarilla.
Pedro J. Sanz, Paco Rallo y Fernando Estallo.

Huesca, Martes 9 de junio de 2020.



Fernando Estallo, "Titus Andronicus". Políptico. 
Técnica mixta sobre papeles diversos y aluminio, 130 x 600 cm.


Exposición de Miguel Mainar “Traspasar el umbral”. 

Fundación Ramón J. Sender-UNED de Barbastro, Huesca, hasta el 30 de junio de 2020. Editado un catálogo muy completo, que recoge la donación y el texto del doctor Juan Ignacio Bernués Sanz.

Muestra que reúne una parte de las donaciones del artista Miguel Mainar, con destino a formar parte de la colección de la UNED de Barbastro. Dicho legado está formado por 41 Pinturas, 21 Libros y cajas de artista y 6 Videocreaciones. Estas obras abarcan los periodos desde 1986 hasta 2019, una magnifica selección de obras aportadas por la generosidad del artista.

Las preciosas y sutiles pinturas de Miguel Mainar en formatos grandes, sobre soportes de papel perfectamente presentadas, sus muy cuidados libros y cajas de artista sobre pedestales, junto con la sala de proyecciones de sus videocreaciones. Conforman una exposición llena de armonía, belleza y sabiduría de un gran maestro. Un placer para los amantes del arte. Exposición muy recomendable.



Paco Rallo y Miguel Mainar, Barbastro 20 de junio de 2020. 
Fotografía de los artistas realizada por: Cristina Marín Chaves.



Pintura de gran formato de Miguel Mainar.


Exposición de pintura, de Enrique Larroy “Reincidente”. 

Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, salas Goya y Saura. 
Horario de lunes a viernes de 11 a 14 horas, hasta el 12 de septiembre de 2020.

Enrique Larroy, compañero desde los lejanos años 70 del siglo pasado, artista al que he seguido siempre por empatía y profesionalidad. Es uno de los pintores fundamentales de nuestra generación. Sus pinturas son de gran belleza y de referencia, de la mano de un gran maestro. Exposición muy bien planteada para las salas que la acogen, un gozo de color con grandes formatos, donde utiliza diferentes técnicas, desde la pintura a la fotografía, y una instalación muy propias de su estilo. Exposición muy recomendable.



Detalle de la Instalación de Enrique Larroy.



Pintura de gran formato de Enrique Larroy.


viernes, 5 de junio de 2020

La revolución del Grupo Forma


Aragón TV. Programa Átonitos Huéspedes.
Cap. 37 - Forma - 29/05/2020 00:00

Christian Peribáñez regresa a la década de los 70 para reflexionar sobre la importancia del Grupo Forma (1972-1976). 

Un cuarteto artístico compuesto por Paco Rallo, Fernando Cortés, Paco Simón y el desaparecido Manuel Marteles, que revolucionaron el arte contemporáneo aragonés en una época en la que la creatividad tenía muchas fronteras.
  



domingo, 31 de mayo de 2020

Pintor / José Luis Gamboa


José Luis Gamboa, Tercer autorretrato de la confinación, abril, 2020. 
Témpera sobre papel Fabriano de 390 gramos, 31 x 23 cm.

Memoria de mis amigos Artista.

— Hoy recordaré al pintor José Luis Gamboa Urgeles.
(15 de enero de 1952, Zaragoza)

José Luis Gamboa, compañero y hermano. Nos conocimos en la época de la mítica librería Múriel, entorno a comienzos de la década de los 80 del pasado siglo. Fue transcurriendo el tiempo y seguí viendo su evolución desde la distancia, hasta que la vida me llevo al espacio K-pintas. Un espacio compartido entre varios artistas, situado en un local de la calle Doctor Palomar, 19 de Zaragoza, uno de los artistas era Gamboa, donde el pintor, trabajaba con regularidad por las tardes de lunes a domingo. 

En esa época yo estaba integrado en el estudio Camaleón, al final de la tarde me solía pasar  a ver a José Luis, donde nunca te aburrías, al margen de sus trabajos y los que desarrollaban los otros integrantes del espacio, organizaban actividades lúdico festivas, como exposiciones temáticas o individuales, performances o el K-cantas o el K-bailas, cualquier excusa era buena para celebrar la vida bien regada y cocina in situ, donde surgían múltiples conversaciones a las que mis amigos se fueron integrando poco a poco, como Basilio Marín y su hija Cristina, Julián Sebastían Edo, Manuel Pérez-Lizano entre otros, de las que surgió una gran amistad con el pintor.

Volviendo al pintor, es autodidacta, de carácter fuerte, culto, viajero, implicado en causas sociales, cuadernista, fotógrafo y curioso de todo lo que le rodea que suele plasmar en textos, dibujos rápidos o en fotografías, que posteriormente le sirven para hacer sus cuadros. Recuerdo de  su tarjeta de visita que decía: pintor, maestro y sindicalista, toda una declaración de principios. Puso en marcha la escuela de español para extranjeros, que obtuvo el reconocimiento al concederle en 2006, “La Cruz de José de Calasanz, al maestro del colegio Santo Domingo de Silos de Zaragoza, por su dilatada tarea a favor de la acogida y la integración de personas inmigradas, para conseguir hacer efectivo el principio de igualdad de oportunidades en el acceso a la educación”. Una labor encomiable, constante y altruista.

Como pintor domina el espacio de la composición de luces contrastadas, sobre varios soportes de tela, madera, papel, cartón, que el artista utiliza según sus necesidades con las complejas técnicas de óleo, esmalte, acrílico, temple al huevo… Utiliza la pincelada seca y aguadas. Dibujante compulsivo, siempre va acompañado de cuadernos en los que va tomando apuntes con lápiz o con acuarela ­–a lo largo de los años ha ido acumulando muchos de ellos– y su cámara fotográfica. Sus temáticas son muy amplias, sobre todo predomina la figura, retratos, desnudos o la figura integrada en lo urbano o en diversos espacios interiores. Sus paisajes son variados: naturales, de grandes urbes o de los campamentos de refugiados, donde ha estado de cooperante, siendo un artista que refleja sus preocupaciones y las injusticias sociales en su obra y con su actitud vital. Lo considero un pintor esencial, con una paleta cromática muy sobria y un retratista excepcional. Sabe captar la personalidad, la esencia del retratado. De sus muchos paisajes de pincelada ágil, tiene obras sobre riberas de ríos, puentes, faros, playa, montaña, desiertos y de los muchos caminos que ha recorrido andando con su mochila. Pintor al que admiro, siendo un referente no lo suficientemente reconocido o valorado, pero tiempo al tiempo, no tengo ninguna duda que sus obra trascenderá, será estudiada y bien posicionada en sus época.



José Luis Gamboa, Sandra, 2018. 
Temple al huevo, 140 x 70 cm.


José Luis Gamboa, Galacho de Juslibol, 2004. 
Acrílico sobre lienzo, 60 x 73 cm.


José Luis Gamboa, Foto de Familia. Artistas de Zaragoza, 2007. 
Acrílico sobre tela, 280 x 336 cm. Pintura de referencia histórica, 
con trece retratos más la perra de Tramullas "Polen", obra digna 
de estar expuesta en la colección permanente de una institución 
o de un museo de Zaragoza. Arriba de Izquierda a derecha: 
Miguel Ángel Arrudi, Pepe Cerdá, Paco Rallo, Alberto Gómez Ascaso, 
José Luis Gamboa Urgeles (cuadro de la pared), Paco Simón, 
Helena Santolaya, Sergio Abraín. 
Abajo de Izquierda a derecha: Pedro Tramullas, 
José Luis Cano, Maite Ubide, Susana Vacas, Gregorio Millas Ponce. 



José Luis Gamboa, Retablo dantesco, 1998-1999. Óleo sobre lienzo. 
Formado por 46 cuadros-retratos de diferentes medidas.

sábado, 16 de mayo de 2020

Supermaño. Alberto Calvo


De mi querido amigo el artista Alberto Calvo (Pequeño Saltamontes), todo un honor que me dedique una viñeta de Supermaño. “Las cabecicas"… ¿como reflexión filosófica? Agradecimientos infinitos e intergalácticos. 

Ilustración dedicada a la intervención de Paco Rallo "Realidades paralelas a lo invisible", que actualmente se encuentra secuestrada por el Covid-19, en el espacio Córner MIZ de Zaragoza Activa.

jueves, 23 de abril de 2020

1980. Exposición de Paco Rallo en la Librería-Sala Múriel de Zaragoza







Anverso y reverso de la invitación a la exposición
 “Rallo. Dibujos, 1977, 1978, 1979, 1980”, 
en la Librería-Sala Múriel de Zaragoza, 
del 21 de noviembre al 11 de diciembre de 1980.


La mítica librería zaragozana Múriel estaba situada en la calle Manifestación 11, con Juan Colón, Adriano González Regueral y Alfonso Sánchez Hormigo al su cargo. De ella conservo con cariño, entre otros, dos maravillosos libros de la fotógrafa alemana Leni Riefenstahl: "Los Nuba" y "Los Nuba de Kau". 

La proximidad y el contacto acabó por establecer un triángulo de culto y un constante peregrinar de unos y otros entre mi estudio de calle del Olmo, la galería Pata Gallo con Sergio Abraín, de calle del Temple, y la librería-sala de exposiciones Muriel, en la calle Manifestación. Fueron muchas horas de conversación y de proyectos e inquietudes, todo ello aderezado con vermuts y cenas en la entonces modesta casa de comidas la Matilde de Zaragoza, en la época en que me paseaba con mi precioso lebrel afgano Zabull.
Paco Rallo


domingo, 12 de abril de 2020

Realidades paralelas a lo invisible. Paco Rallo




Proceso de instalación de las esculturas y pedestales. 
Fotografías de Beatriz Orduña



Realidades paralelas a lo invisible.
Intervención de Paco Rallo en el espacio Córner MIZ de Zaragoza Activa.

Sergio Sevilla Tabernero
Programador cultural y coordinador del espacio 
Córner MIZ de Zaragoza Activa.
Publicado en AACAdigital. Número 50 | Marzo de 2020.




Autoficción y otras narrativas personales.

Bajo el concepto de ‘autoficción’ se desarrolla la línea argumental de la séptima temporada del programa Córner MIZel programa artístico de Zaragoza Activa que, desde 2014, se desarrolla con el objetivo de poner en valor y visibilizar el trabajo de artistas y creativos de la ciudad a través de la realización de intervenciones efímeras en espacios de tránsito

La autoficción es un término literario creado en 1977 por el crítico literario y novelista francés Serge Doubrovsky para definir el género literario de una de sus producciones propias (“Hijos”). El término se compone del prefijo auto (del griego “sí mismo”) y de ficción, palabra utilizada para referirnos a cosa, hecho o suceso fingido o inventado que es producto de la imaginación. La autoficción se caracteriza por una mezcla de narraciones aparentemente opuestas: por un lado la autobiografía y por otro la ficción.

Tomamos el término autoficción y lo trasladamos al terreno del arte para presentarlo como punto de partida de las intervenciones que se realizan durante el ciclo de 2020, en el que el artista Paco Rallo es el que inaugura la temporada con su instalación “Realidades paralelas a lo invisible”.

Bajo este prisma argumental, Paco Rallo ha desarrollado una intervención escultórica compuesta por cinco bustos pétreos sobre unas ligeras y largas peanas de madera. Una intervención de carácter muy narrativo que tiene sus inicios en un lejano año 1984. 

En aquel año, esculpió cinco bustos en piedra como encargo para un comercio de la época. En aquella época fueron usados como elementos artísticos en el escaparate del comercio y después el artista les perdió la pista. Tanto es así que incluso, en su memoria, recordaba solamente tres esculturas –y no cinco– y quedaron perdidos entre sus recuerdos. Después de todo este tiempo, 36 años, Paco retomó el recuerdo de estas esculturas y entabló un diálogo mental con ellas para poder volver a verlas y recuperarlas de algún modo sin saber dónde o cómo estarían después de tanto tiempo.

En una labor casi de investigación, se propuso volver a encontrarse con ellas y tirando de pistas y contactos llegó a encontrar al propietario actual que seguía siendo el mismo que los encargó en aquel lejano año 1984. A partir de este segundo encuentro con las piezas, el artista comienza, o más bien continúa, escribiendo la historia de esta obra.

Ahora en 2020, Paco Rallo recurre al recuerdo como punto de partida de una nueva génesis creativa para desarrollar esta instalación específica en el espacio Córner MIZ. Trae unas piezas del pasado al presente bajo una nueva formulación conceptual. Une dos momentos temporales: pasado y presente; une dos materiales: piedra y madera y los combina para crear la obra. Rallo, en su ejercicio de conceptualización, está utilizando la combinación de conceptos opuestos o contrarios de una forma casi retórica. Pasado y presente, piedra y madera, frialdad y calidez, geométrico y orgánico, dureza y fragilidad, arriba y abajo. De este modo, crea un discurso narrativo que une al propio discurso estético de la obra.

Los bustos de piedra, sólidos, resistentes, de fuerte carácter geométrico, de apariencia fría (por la propia materia) los sitúa, creando formas verticales, sobre unas peanas realizadas en madera, livianas, frágiles y orgánicas pese a su geometría. Un juego de términos opuestos que ayudan al artista a crear su relato narrativo.

En cuanto a la forma, Los bustos están esculpidos en piedra y se puede ver en su relieve el trabajo del cincelado realizado por el artista. Son cinco personajes masculinos, de rasgos físicos muy marcados a excepción de los ojos que no tienen detalle y se pierden ofreciéndole a las caras un fuerte aire metafísico, una mirada ausente eterna y atemporal (casi como la propia piedra tallada). Esas caras talladas de rasgos tan lineales y formas geométricas nos remiten a la época en la que fueron talladas, a aquellos años 80 en los que Paco Rallo ya había demostrado ser un gran escultor, pero que ahora actualiza según sus palabras, configurando una obra nueva –bajo esta perspectiva narrativa y casi literaria– a partir de una obra que viene del pasado, la piedra, y una obra nueva del presente, la madera, que conviven conceptualmente en la intervención.

Con esta instalación, el artista nos presenta su propia autoficción en la que nos habla un poco de sí mismo a través de esta narración ficticia y real, en una suerte de autorretrato creado a partir de la autoficción y otras narrativas personales.