Buscar este blog

domingo, 23 de octubre de 2022

Los Cheyennes


 

Los Cheyennes


En una parcela de la calle Nuestra Señora de Begoña, situada en el barrio de Delicias, concurrían unos cincuenta jóvenes entre chicos y chicas, de edades comprendidas entre quince y veinte años, con el fin de organizar guateques. Pagaban una entrada de treinta pesetas (0,18 euros) que les daba derecho a escuchar música muy avanzada para el momento y bailar, al ritmo de los altavoces de un tocadiscos portátil «Dual» conviene recordar que la base aérea americana de Zaragoza era el único sitio en la ciudad de donde se podían sacar o conseguir discos con la música más moderna. Esta veterana parcela, como otras de la época, conserva en mi recuerdo un interiorismo más bien precario, cutre, poco atractivo, con luz tenue que pasaba del rojo pasión a la oscuridad con destellos de espejos, mobiliario de diversas procedencias y estilos, que estaría entre el «remordimiento» y el «baturroco». En ese ambiente, donde los chicos eran trabajadores de distintos gremios y las chicas de clase acomodada de la ciudad, se realizaron estos guateques que solían terminar en orgías de alcohol, sexo y drogas.


Nos situamos en el mítico año de 1968, que sigue dando mucho que hablar. En la retina, la tremenda represión de la URSS en la primavera de Praga y la consiguiente ocupación del país con doscientos mil soldados y cinco mil tanques; las revueltas estudiantiles del mayo parisino en el Barrio Latino, con barricadas y batallas urbanas contra las cargas de la policía; la huelga general seguida por diez millones de trabajadores franceses… La Zaragoza vigilada de finales del sesenta y ocho, provinciana, casposa, gris, meapilas, militarizada, llena de curas y monjas, se despertó con una fuerte conmoción ante semejante noticia, la de los Cheyenes, publicada en el Heraldo de Aragón, que para mí fue una las más importantes y «modernas» del año. Hubo quien pensó que la ciudad se estaba convirtiendo en una de aquellas urbes del antiguo testamento que acababan sepultadas por la ira de Dios: los grises detuvieron a cerca de cuarenta jóvenes, la mitad de los cuales eran chicas, cuyas identidades fueron ocultadas por pertenecer a familias conocidas de la ciudad, y el resto, un conjunto de chicos anónimos de los que, como eran obreros, no se dudó en publicar sus fotos y sus nombres, para escarnio público. Cuando leí esta noticia con trece años, me impactó y siempre la he recordado con agrado, incluso he conocido posteriormente a dos de aquellos jóvenes protagonistas de los hechos, Jesús y Alfonso, que siguen siendo progresistas y avanzados.


Rallo, Paco: «Espacios y actitudes. Jóvenes en busca de la libertad. 1968-1975», 

en el libro Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos, 1975-2000

Colectivo Zaragoza Rebelde, 2009, pp. 487- 490.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Ortopedia La Francesa

Fotografía de Carlos Carreter


Ortopedia La Francesa

Regentada por un valenciano llamado Juan Furío, situada en el centro histórico de la ciudad, en la calle 4 de agosto, número 19, este pequeño establecimiento era uno de los pocos sitios de Zaragoza donde se podía ir a comprar preservativos o profilácticos con total libertad. La moral de la época no permitía que se vendieran con normalidad en ortopedias o farmacias. El régimen franquista fomentaba la familia numerosa con un montón de hijos, y arengaba a los matrimonios por medio de sus aparatos de propaganda con múltiples reportajes y documentales en el cinematográfico Nodo, por todo el país. Aún recuerdo su pequeño escaparate en la calle, con algunas muestras de productos expuestos en plan despiste polvo incluido— guantes, tijeras, vendas, esparadrapo… Pero el propietario sólo vendía en su ortopedia condones. Hombre de cara afilada, con bata azul y poco hablador, por ser bastante sordo, se establecía con él una comunicación más por señas que estrictamente verbal, las manos hablan y él las sabía interpretar a la perfección: mirabas en el pequeño mostrador las muestras y el precio, movías las manos y, de una manera casi ritual, cogía el papel que tenia cortado para envolver el producto comprado, lo recogía todo con una goma elástica, pagabas religiosamente y… a seguir ruta. Los envoltorios, de diferentes medidas, estaban apilados en resmas de pequeñas hojas cortadas, aprovechadas de periódicos atrasados. Un ejemplo de conciencia ecológica.

A pocos metros de la ortopedia la Francesa se encontraba el maravilloso café cantante El Plata, que era frecuentado por una gran diversidad de personalidades, un extraño conglomerado de jubilados, soldados, seminaristas, putas, chulos, carteristas, bujarrones, chachas, taurinos, futboleros, enfermeras, universitarios, agricultores, ganaderos, viajantes, artistas y también gente de orden… en definitiva, una maravilla de convivencia, un templo por todos respetado. Muchos de los que allí acudían, conocían perfectamente la ortopedia la Francesa y fueron sus mejores clientes, al poder suministrarse con facilidad allí de tan apreciado producto como era entonces un simple condón y publicitarlo de boca a oreja. El método fomentado en la época por el régimen, y bendecido por el papa romano, era el de Ogino-Knaus, también llamado de temperatura basal, que no funcionaba casi nunca y era seguido con verdadera disciplina, entre otros, por los devotos lectores del libro Camino.

 

Rallo, Paco: «Espacios y actitudes. Jóvenes en busca de la libertad. 1968-1975», 

en el libro Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos, 1975-2000

Colectivo Zaragoza Rebelde, 2009, pp. 487- 490.

 


 

miércoles, 24 de agosto de 2022

Acción-protesta del grupo Forma


Grupo Forma 

(Paco Simón, Paco Rallo, Fernando Córtes y Manuel Marteles), 

en el estudio de calle Santa Cruz, 9. Zaragoza, 1973. 

Fotografía: Jacinto Ramos. 


 

Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Zaragoza.

 

Coincidí en este antiguo edificio, que había sido pabellón durante la exposición Hispano Francesa de 1908, construido para acoger la Escuela de Artes, con los que iban a ser mis compañeros de viaje y miembros del grupo Forma, los pintores Manuel Marteles, Fernando Cortés y Paco Simón. También con otros artistas que estuvieron cercanos a nosotros y que fueron cómplices de nuestras acciones, manifiestos, happenings y propuestas plásticas… me refiero al pintor José María Blasco Valtueña y al escultor vasco Iñaki Moreno Ruiz de Eguino.

 

Esta escuela contaba con un profesorado perezoso, fiel a un sistema de enseñanza absolutamente decimonónico, con registros muy cercanos a Falange, Sección Femenina y Acción Católica; alguno de los profesores —los más vagos eran los de mayor rango— se dedicaban a pasear por las clases, baboseando con las alumnas y dejando la responsabilidad de la formación a unos jóvenes «penenes» en busca de un puesto de trabajo fijo; éstos daban las clases con gran dedicación, aplicando sin piedad la doctrina que les imponían. ¡Cuánta hipocresía! En clase, mano dura; en la calle, colegas exponiendo juntos. No les guardo rencor. Los profesores mayores, hijos del régimen, utilizaban la escuela y sus instalaciones a su antojo, disponían gratis total de talleres de trabajo dentro del edificio, en el centro de la ciudad y con plaza de aparcamiento incluida. Asimismo, había un pequeño grupo de maestros con ganas de trasmitir sus conocimientos. A estos sí que les teníamos respeto.

 

Una de las muchas acciones-protesta que realizamos los del grupo Forma, de gran belleza ecológica y conceptual, la preparamos en la amplia aula de modelado. En el otoño de 1972, una gran pila de hormigón a modo de bañera alojaba unos mil kilos de arcilla, que se empleaban para realizar los ejercicios de modelado, según el curso; tres ciclos coincidían en la misma aula a diferentes horas, y todos los alumnos de la escuela la utilizábamos. La acción conceptual se planteó como protesta al sistema educativo cursi, anticuado, que reprimía nuestras iniciativas creativas; la operación fue meditada, siendo muy conscientes de lo que iba a suceder y de las consecuencias que para nosotros podía acarrear. Una tarde, al finalizar la última clase de modelado, vertimos el contenido de una caja de alpiste para pájaros en la pila de arcilla y ¡a esperar unos días a que las semillas germinasen! La clase terminó por convertirse en un vergel: de los cerca de cien ejercicios comenzados por los alumnos (hojas, adornos, orejas, manos, pies, caras, cabezas, torsos, estatuas… que cada alumno modelaba, teniendo como referente un modelo en escayola para copiarlo) brotaban sin parar por todas partes de mijo germinado. ¡Fue un espectáculo maravilloso el ver toda esa surrealista carnicería de fragmentos humanos de barro, llena de brotes verdes! El aula se convirtió, por unos días, en un jardín conceptual de los Forma.

 

Rallo, Paco: «Espacios y actitudes. Jóvenes en busca de la libertad. 1968-1975», 

en el libro Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos, 1975-2000

Colectivo Zaragoza Rebelde, 2009, pp. 487- 490.


 

viernes, 29 de julio de 2022

Los Encuentros de Pamplona 1972


 John Cage durante su intervención 
en los Encuentros de Pamplona´72


Los Encuentros de Pamplona 1972

Paco Rallo 

Artista visual

 


Nuestro amigo el pintor Víctor Mira nos avisó, desde Madrid, de lo que se estaba preparando en Pamplona. Había que ir. Del grupo Forma pudimos asistir «los Pacos» (Simón y Rallo). «Los Encuentros de Pamplona26 junio - 3 julio, 1972». Allí nos reunimos con Víctor Mira y con José Manuel Broto en el Festival internacional de Arte Experimental, proyecto financiado por la familia Huarte y organizado por el compositor Luis de Pablo y el artista plástico José Luis Alexanco del grupo Alea de Madrid. 

Durante los días que permanecimos en Pamplona, nos empapamos de conciertos de música concreta, electroacústica, aleatoria, estocástica; de poesía visual, automática o fonética; de acciones, hapennings, y representaciones experimentales de cine, danza, arte conceptual, body-art y land-art. Participamos en todo ello como jóvenes artistas y espectadores, viviendo con intensidad, aprendiendo y disfrutando de todo lo que nos rodeaba, a veces con desconfianza y psicosis porque los espacios donde se desarrollaban las actividades estaban fuertemente vigilados por la policía franquista, «los grises», que nos desalojaban por constantes amenazas de atentado, durante la semana, hubo dos atentados con bomba cometidos por ETA, que trató de boicotear la celebración de las actividades programadas; también hubo diversos ataques a las cúpulas hinchables diseñadas por Prado Pooleespacio simbólico de información, debates y acciones artísticas

El domingo, 2 de julio, asistimos bajo las estrellas al concierto del compositor John Cage, qué interpretó su obra 62 Mesostics re Merce Cunningham, tocada con sintetizadores y con lectura recitada, creada aleatoriamente por ordenador. Su ayudante, David Tudor, interpretaba a la vez su obra electrónica Untitled, mezclándose el sonido de las dos composiciones. Delgado con pelo largo y barba cana, vestía camisa y pantalón vaquero, se paseaba por el escenario, recitando en los micrófonos los Mesostics. Declaró que era una herramienta para exponer la «prácticabilidad de la anarquía». El concierto duró más de dos horas, en un escenario espectacular en el patio de armas de La Ciudadela, con grandes torres de bafles de cuantiosos vatios de potencia. 

Lo sorprendente fue ver en el escenario al desconocido americano que el día anterior, se había acercado a hablar con nosotros. Nos comunicamos como pudimos, con su escaso español vivió en Mallorca y Simón con algo de inglés. Nosotros no conocíamos al gran compositor, filósofo y artista Jonh Cage, el encuentro surgió por azar dentro de Los Encuentros, que nos hizo evolucionar a planteamientos más transgresores y conceptuales.

Entre otros artistas que participaron de distintas disciplinas citaré a los músicos: Steve Reich, Michael Nyman, Jean Luc Ferrari, Silvano Bussoti o Mauricio Kagel; de los artistas plásticos: Carl André, Arakawa, Baldessari, Boltanski, Christo, Walter de María, Denis Openheim, Robert Morris o Bruce Naumann y a la bailarina Laura Dean. De los artistas españoles destaco la instalación del Equipo Crónica Eespectador de espectadores; la instalación de esculturas hinchables y sonoras Soledad interrumpida de Alexanco y la instalación de Javier Morrás, de crítica sociopolítica con grandes fotografía en blanco y negro con banderillas clavadas sobre los corredores de los Encierros de San Fermín.

Me impresiona, al bucear en mi memoria y mirar el precioso libro que conservo de Alea Encuentros 1972 Pamplona, después de 46 años, repasar la lista de artistas de primer nivel que participaron y el haber sido partícipes presenciales «los Pacos»  (Simón y Rallo), de una experiencia artística iniciática, única e irrepetible que cambiaría nuestras vidas y nuestra dedicación profesional al arte. 


— Rallo, Paco: «Los Encuentros de Pamplona 1972», en el libro y catálogo 

    de VV.AA.: Paco SimónDe vuelta al futuro

    Edición Prensas de la Universidad de Zaragoza, (Zaragoza), 2019, pp. 39-40. 

viernes, 24 de junio de 2022

Historias mínimas de la fotografía


                                            Paco Rallo. Diseño editorial de 2021. 

Editorial Rolde de Estudios Aragoneses.

  

José Antonio Hernández Latas

Historias mínimas de la fotografía (1839-1924.

Ensayos sobre la fotografía histórica y sus pioneros, 

en relación con Aragón

sábado, 21 de mayo de 2022

Ellas estaban allí






Exposición Ellas estaban allí

Sala Juana Francés – Casa de La Mujer, Zaragoza 

8 de marzo al 6 de mayo de 2022

 

Comisaria Désirée Orús 



Diseño editorial y gráfica expositiva Rallo & Strader 

jueves, 21 de abril de 2022

"Dédalo" Crisis. Revista de crítica cultural



Paco Rallo, Dédalo, 2021. 

Pétalos de rosa, bridas de plástico y salamanquesa sobre papel de lija.

Crisis. Revista de crítica cultural, (Zaragoza), 2021, número 20 (junio), p. 32.