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miércoles, 27 de febrero de 2013

Entrevista de Isabel Alfaro a Paco Rallo




Entrevista de Isabel Alfaro a Paco Rallo. Zaragoza, 4 de diciembre de 2009


«El diseño en cada período es muy interesante. Lo más atractivo actualmente es la revolución tecnológica permanente que vivimos».

Pintor, diseñador gráfico y escultor, forma parte del estudio Camaleón dedicado al diseño gráfico; un estudio zaragozano que, en el 2010, cumple 20 años: «el estudio Camaleón –puntualiza Paco Rallo- revisará su trayectoria con una exposición, que no pretende ser didáctica, pero sí que se aprecien las posibilidades que tiene un estudio como éste, y como se ha ido desarrollando su estética a lo largo de su recorrido».

Isabel Alfaro. ¿Qué es un diseñador gráfico y qué función cumple?

Paco Rallo.  Esta es una pregunta complicada de responder de forma sucinta; básicamente, nuestro trabajo está destinado a canalizar nuestra creatividad a través de una máquina de imprimir. Trabajamos en diferentes áreas, entre las que puede destacarse la llamada “identidad corporativa” y todas las aplicaciones que a ésta le corresponden, siguiendo los criterios de un manual con ejemplos de aplicaciones según las diferentes necesidades del cliente, o con la finalidad de desarrollar un logotipo. Otro de los variados temas que desarrollamos es el de la “señalización” de monumentos históricos, de espacios comerciales, expositivos o de grandes edificios, a partir de pictogramas y flechas direccionales, con el objetivo de facilitar la orientación en el espacio de las personas y de que éstas puedan llegar más rápidamente a su destino. Otro campo importante del diseño es el del “packaging”: diseñamos etiquetas, bolsas, cajas, envases en las que un objeto determinado ha de ser presentado o guardado. Otra disciplina destacable de nuestro campo es la “gráfica aplicada”; atendemos a su desarrollo integral, tanto para exposiciones como para eventos puntuales, con aplicaciones a diferentes soportes tales como folletos, anuncios, banderolas, banner y merchandising… En el ámbito del “diseño editorial”, habría que encuadrar desde la edición de libros y catálogos, hasta la confección de memorias, revistas, folletos, etc. El diseñador gráfico es, en síntesis, un profesional que debe de poseer conocimientos amplios de los medios con los que trabaja, conocer los diferentes procesos de reproducción y las potencialidades de las máquinas que van a imprimir sus trabajos. Es una profesión que exige muchas horas de dedicación, mucha paciencia y muchos años de experiencia: en esencia, un verdadero diseñador es una persona totalmente entregada a su profesión.

I.A. ¿Qué vínculos tiene un diseñador con el mundo de las artes gráficas?

P.R. En las imprentas es donde renacen nuestros trabajos. Éstas rara vez nos encargan trabajo, lo que resulta una paradoja curiosa, porque siendo nuestros proveedores, resultan también ser competidores; para el diseñador resulta básico trabajar y entenderse bien con el mundo de las artes gráficas y conocer su proceso. Nosotros procuramos estar pendientes de todos los pasos, desde el arranque de máquinas y la comprobación de la calidad del color, hasta  la encuadernación, resolviendo en todo momento dudas, eligiendo los materiales, etc. Es decir, seguir el proceso es parte de nuestra profesionalidad, y es fundamental para que el trabajo quede perfecto. Sin las imprentas nuestro trabajo no existiría.

I.A. ¿Qué habilidades y aptitudes consideras que, en síntesis, debe poseer un diseñador?

P.R. El diseñador debe ser eminentemente creativo, poseer una formación artística y gráfica, dominar la tipografía, el color y la composición, tener conocimientos amplios del gremio y su terminología…. Estas son, en síntesis, las fórmulas ideales para realizar nuestro trabajo.

I.A. ¿Qué relaciones crees que pueden establecerse entre el mundo de la publicidad y el diseño gráfico?

P.R. Son como dos hermanastras: tienen mucho que ver y, a veces, van muy de la mano. Pero, sin embargo, en otras ocasiones se distancian. Lo que hoy entendemos como diseñador gráfico es un concepto muy actual que tiene su origen en la necesidad humana de comunicar. Todo ha evolucionado mucho; primero, fueron los pintores los que comunicaron a través del cartelismo; más tarde, llegaron las agencias de publicidad, que solían contar en sus departamentos con dibujantes publicitarios -así era como se les denominaba anteriormente- trabajando en equipo bajo unas directrices marcadas por el director de arte y el copy, redactor de los textos y de los eslogan. Dentro de las agencias de publicidad, el diseñador era -y es- una parte importante de ese equipo; pero no todas las agencias tienen diseñadores trabajando con ellos, hay muchas agencias pequeñas que solicitan trabajos puntuales a diseñadores para colaborar en ciertos proyectos o concursos.

Yo colaboré con varias agencias hace años; el trabajo puede ser compatible siempre que exista una confianza entre la agencia y el diseñador, una adaptación a las necesidades que te van marcando a través del briefing: toda esa información fructificará en la creatividad de la campaña. A veces es complejo trabajar con grandes agencias de publicidad que tienen muchos departamentos; con el de marketing puede ser complicado entenderse, simplemente porque creo que no nos transmiten bien lo que quieren y eso nos genera cierta confusión. Como comentaba antes, son dos profesiones hermanastras que a menudo pueden ir juntas y, también, sobre todo, absolutamente separadas.

I.A. ¿Qué razones te llevan a concebir tu trabajo dentro del mundo del diseño y no del de la publicidad?

P.R. Siempre lo he tenido claro. A mí el mundo de la publicidad no me ha gustado, porque supone trabajar con agencias, con medios de comunicación… Me interesa mucho más la parte más artística que implica el ámbito en que me muevo. En publicidad es preciso hacer cuñas de radio, spots de televisión, campañas de prensa o en cualquier otro soporte de comunicación, trabajar en equipo…. y eso no me ha interesado tanto; me ha gustado tener libertad a la hora de realizar mis trabajos. La primera empresa que monté con Miguel Sanza, se llamaba «Vértigo de Diseño»; él provenía de un mundo más próximo a la publicidad y llegó un momento en que nuestros caminos se separaron por necesidades profesionales. Yo no me quería integrar tanto en el mundo de la publicidad, de los anuncios, me parecía todo muy pesado, y a veces el proceso me resultaba muy largo y monótono. Quería mantener esa parte creativa y libre que nunca se llega a conseguir del todo, porque muchas veces te condiciona el cliente.

I.A. ¿Quién te inspiró a que tomaras una vía eminentemente artística?

P.R. Mi padre, Francisco Rallo Lahoz, fue escultor toda su vida. No hizo otra cosa que trabajar en diversos materiales creando sus esculturas; yo, desde niño, lo he visto trabajar incansablemente en su estudio-taller. Para mí el arte ha estado presente en mi vida desde siempre; con mi padre he visitado estudios de artistas y he visto muchas exposiciones como algo natural. Después, ingresé en la Escuela de Arte de Zaragoza donde comencé a trabajar con otros compañeros, con los que montamos el Grupo Forma, que nos atrapó en una vorágine de vanguardia; aquellos fueron mis comienzos como artista.

I.A. ¿Qué podrías contarnos sobre tu itinerario como artista; de tus faceta como pintor y escultor; de tus exposiciones?

P.R. En realidad, llevo muchos años trabajando en el ámbito artístico, en pintura, escultura, grabado, cerámica, instalaciones, diseño gráfico… he realizado muchas cosas y obras, porque comencé muy joven y he sido muy inquieto. Lo importante es que he llegado a fusionar mi pensamiento de artista y de diseñador, creo que con unos resultados estupendos. El hecho físico de pintar, de coger pinceles, hace años que nolo practico; pero eso no quiere decir que no vuelva a pintar en el futuro... Y con la escultura me sucede lo mismo. Actualmente, algunos historiadores y críticos consideran un poco arriesgado definir mis obras, porque dicen que soy un artista-diseñador o un diseñador-artista; y, en realidad, tienen mucha razón, porque yo no establezco ninguna diferencia a la hora de abordar mi trabajo, sobre todo si éstos son personales, es decir, no obedecen a un encargo, sino a una motivación propia. Yo creo que el diseño es un concepto muy actual de arte: hace poco declaraba en prensa que, para mí, es una de las artes emergentes más actuales y que no hay que tener complejos por crear dentro de sus dominios; algo parecido a lo que, en su momento, le sucedió a la fotografía. Existen museos tan importantes como el MOMA -que siempre ha sido pionero en todas las tendencias- donde determinadas obras de diseño conviven y se consideran al mismo nivel de importancia que cualquiera de las obras de los grandes maestros del siglo pasado; podemos ver allí una corbata de Missoni, un cartel de Cassandre, y objetos tan variados como un exprimidor de limones de Philip Stack o una silla de Ludwig Mies van der Rohe. En el mundo en que vivimos, es preciso tener la mente muy abierta. El arte del siglo XX revolucionó mucho las cosas y en este siglo XXI los avances tecnológicos van a  ser vitales en el desarrollo de las artes, especialmente su distribución por la red; es decir, todo está mucho más difundido y va mucho más rápido, y en este proceso los creadores tenemos que vencer los complejos y soltar muchos lastres.

I.A. ¿Qué piensas del diseño actual? Haciendo una comparativa con el de hace 20 años, el proceso de su desarrollo ¿ha sido positivo o negativo?

P.R. Creo que las comparativas nunca son buenas; el diseño en cada período es muy interesante; lo más atractivo actualmente es la revolución tecnológica que vivimos. Ésta nos ha posibilitado el poder hacer muchas cosas que antes resultaba muy complejo y difícil, porque todo el proceso de creación de originales era muy manual. Trabajábamos directamente con la fotocomposición, con la fotomecánica, teníamos correctores de estilo… Ahora el resultado final de un trabajo que va a ir a imprenta sale en un CD, en un DVD, o vía Internet. Lo que hemos ganado son posibilidades técnicas y lo que hemos perdido es libertad: nos hemos tenido que reciclar y asumir funciones que antes no hacíamos.

I.A.  En cuanto a Estudio Camaleón, que es en el que trabajas actualmente, ¿cómo te integraste en él?

P.R. La verdad es que resulta una historia muy curiosa. Nos unió el trabajo: un cliente que nos encargaba proyectos tanto a mí como a Manuel Estradera, en un momento dado nos encomendó uno que debía ser desarrollado en tiempo récord, prácticamente en 35 días. Creo que, con buen criterio, él pensó que, dado el poco tiempo que quedaba, ninguno de los dos íbamos a poder llegar individualmente, pero que, uniendo nuestras dos fuerzas y dos experiencias podíamos hacerlo perfectamente. La verdad es que llegamos a base de no dormir muchas horas. Luego, yo me fui a mi estudio, Manuel siguió con el suyo, nos volvieron a llamar para otros proyectos importantes y un día hablamos y nos dijimos «vamos a funcionar juntos que es un poco absurdo que estemos por separado». En el estudio Camaleón me integré en el 2006.

I.A. El año que viene el estudio cumple 20 años del inicio de su actividad ¿cómo afrontáis esta efemérides?

P.R. Efectivamente, Camaleón empezó hace 20 años como estudio de diseño gráfico. Lo montó Manuel Estradera junto con Samuel Aznar, Isidro Ferrer y Luis Royo. Ha tenido varias configuraciones a lo largo de este tiempo, y hemos pensado que esta efemérides resulta una buena fecha para celebrar. Al fin y al cabo, no hay tantos estudios abiertos en España que tengan 20 años, y decidimos que por qué no hacer una celebración con una gran fiesta, que nos sirviera para revisar todo este período por el que han pasado diferentes diseñadores. La idea y el concepto de la exposición se le planteó al Centro de Historia de Zaragoza, que lo ha acogido como un proyecto propio. Contamos con Raquel Pelta, una de las grandes investigadoras del diseño a nivel nacional e internacional, que se encarga del comisariado de la exposición y de la publicación que recogerá los mejores trabajos de estos 20 años del Estudio Camaleón.

¿Y en qué consistirá la exposición?

P.R. Camaleón revisará su trayectoria con una publicación y una exposición que no pretende ser didáctica, pero sí que se aprecien las posibilidades que tiene un estudio gráfico como el nuestro y cómo ha ido desarrollando su estética en estos últimos 20 años, y obviamente sacaremos lo mejor. Habrá un poco de todo: identidad corporativa, señalización, packaging, gráfica aplicada, merchandising, diseño editorial, cartelería… y también obras más personales realizadas para exposiciones concretas o publicaciones a las que hemos sido invitados.

I.A. ¿Quiénes trabajáis en el estudio?

P.R. Actualmente, somos cuatro: Miguel Bielsa, Ana Jérez, Manuel Estradera y yo. Hay un cincuenta por ciento de juventud y un cincuenta por ciento de madurez; la verdad es que tenemos un buen ambiente de equipo.

I.A. ¿Qué requisitos se le piden a una persona que quiera trabajar en vuestro estudio?

P.R. Siempre se valora mucho la formación, su actitud en el trabajo y la manera de plantearlo; es decir: interés, creatividad y profesionalidad.

I.A. ¿Cómo lo publicitáis? ¿Cómo os conoce la gente?

P.R. Yo creo que los únicos que no se publicitan somos los diseñadores gráficos, porque la verdad es que nos vendemos muy mal. ¿Cómo nos localiza la gente? Por nuestros trabajos, porque nos recomiendan otros clientes, por la experiencia de muchos años, por la calidad de nuestros diseños y por la seriedad profesional.

I.A. ¿Qué tipo de maquinaria o programas usáis en el estudio?

P.R. En el estudio se trabaja con Apple Macintosh, sistema que en su momento se especializó para los diseñadores gráficos. Se ha trabajado hasta hace poco con tres programas básicos y esenciales que eran: para maquetar, QuarkXPress; para dibujo, FreeHand y para imagen Photoshop. Ahora hay programas nuevos como Indesign, Illustrator…

I.A. ¿Qué tipo de trabajos realizáis en el estudio y cuáles son los más demandados?

P.R. Trabajamos en temas muy diferentes que, conforme van llegando al estudio, se van resolviendo. Lo bello que tiene este trabajo es que cada proyecto es diferente: aunque sea un simple libro, no es lo mismo diseñar un libro de cartografía que uno de arte o de música, de literatura o de poesía; cada libro es diferente y requiere un tratamiento especial. Pasa lo mismo con la identidad corporativa o con el packaging: no es igual diseñar un estuche para alojar zapatos que otro para bombones, o para una botella de vino… A mí una de las cosas que más me gustan  de este trabajo es precisamente que cada diseño es diferente y esto es muy gratificante. También porque se aprende muchísimo a base de trabajar los textos, las imágenes, lo cual te permite ir adquiriendo conocimientos bastante amplios y curiosos.

I.A.  De todos los trabajos que has hecho, ¿cuál te hace sentirte más orgulloso?

P.R. Estoy muy satisfecho con algunos trabajos de diseño editorial. He tenido la gran suerte de trabajar en la edición de libros de arte. Tengo libros muy diferentes, algunos de los cuáles han sido premiados. Recuerdo con especial cariño el libro y catálogo “ El Espejo de nuestra Historia” editado a comienzos de los  años noventa; creo que éste fue uno de los libros que más me costó meterme en la cabeza, pues resulta un gran reto diseñar publicaciones tan grandes en las que hay ochocientas o mil fotos… llevar mil fotos en la cabeza es complicado y el no repetir ninguna mucho más; y encima, con poco tiempo, lo que hace el proceso mucho más complejo y difícil. Puedo recordar otros trabajos editoriales de los que me siento muy orgulloso, como por ejemplo: “La Sillería de la Catedral de Plasencia” y “El Altar mayor de La Seo de Zaragoza”; creo que ambos son muy hermosos. Con el Estudio Camaleón colaboramos para editar “Territorium”, “Ferdinandus Rex Hispaniarum” y “Acuaria”, que presentan muy buenos diseños. Especialmente el de la exposición de Fernando el Católico, ‘Ferdinandus Rex Hispaniarum’, creo que fue un trabajo excelente, una gran publicación que está muy cuidada, plagada de imágenes, etc. Se empezó a plantear su diseño editorial pensando en la tipografía que se iba a emplear y compramos una fuente a un diseñador portugués de tipografías. También tuvo muy buena acogida entre los especialistas, y hoy en día es un libro muy buscado; para la exposición hicimos la señalización y la gráfica aplicada, que quedó perfecta. De identidad corporativa, puedo recordar dos diseños muy conocidos: el del “Auditorio de Zaragoza” y el del “Museo Pablo Serrano”, así como el logotipo que realicé para la marca de ropa de punto “Donna”, por encargo de Industrias Val en Barcelona. Te he destacado unos cuantos, pero podría acordarme de otros muchos; aunque si me han venido éstos ahora a la cabeza, es porque para mí son importantes.

I.A. ¿Cuál dirías que ha sido el punto álgido de tu carrera hasta el momento?

P.R. Pues no lo sé…empecé hace unos años a aproximar mis experiencias artísticas con mi experiencia en el campo del diseño, con muy buenos resultados. De esta hibridación salió una colección de obras a la que denominé ‘Espacios de Confluencia’, obras muy personales donde integro mi estructura mental como artista y como diseñador. Pienso que fue una experiencia muy positiva, porque dio como resultado una obra muy libre. Momento álgido…quizás sea la madurez en su conjunto como etapa, ya que, a la hora de afrontar trabajos, te sientes mucho más seguro que hace años.

I.A. Cuéntame alguno de los aspectos que afecten negativamente a tu campo profesional y pienses que todos deberíamos conocer.

P.R. Lo más negativo es el poco tiempo que tenemos para trabajar; este siempre ha sido un factor muy negativo para nosotros. Trabajar en estas condiciones te genera mucha presión, aunque incluso trabajando así salgan buenas cosas. Quizá, también, la actitud de algunos clientes que son demasiado conservadores a la hora de plantear sus necesidades, y eso te limita un poco la creatividad. Sería importante que los clientes fueran más abiertos mentalmente y confiaran más en los profesionales. Lo importante es que el resultado final del diseño esté bien realizado, que comunique y que llegue bien.

I.A. ¿Qué tipo de clientela tenéis?

P.R. Tenemos una clientela muy amplia; trabajamos para todos aquellos que necesitan de nuestros servicios y nos lo solicitan, desde grandes a pequeñas empresas, o autónomos que van a montar un negocio y precisan de lo mínimo, que es su identidad con su papelería o su rótulo para la fachada, y también para instituciones con grandes proyectos. Nosotros no hacemos distinciones: un trabajo es un trabajo, sea pequeño o grande, y nos merece el mismo respeto.

I.A. Cuando empiezas a realizar un diseño ¿qué proceso sigues y cuáles son tus fuentes de inspiración?

P.R. Cuando llega un nuevo encargo al estudio, antes de que empieces a realizarlo materialmente, ya entra a formar parte de tu estructura mental, lo llevas en la cabeza, está contigo en tu vida diaria y te van surgiendo ideas que luego irás poco a poco aplicando. Mi método consiste en dar con una primera idea básica, como eje sobre el que desarrollar el trabajo, y también compartir las ideas con la gente del estudio y que de esa combinación de ideas salga la mejor posible.

I.A. ¿Eres de esas personas a las que se les ocurren las ideas mientras duermen y se levantan a apuntarlas?

P.R. No, porque hago una catarsis de forma natural cuando dejo mi trabajo, e intento desde hace muchos años desconectar, no llevar en la cabeza ninguna preocupación. Cuando me duermo, descanso, y dejo para el día siguiente lo que tengo pendiente por resolver.

I.A. ¿A quién consideras como los referentes del diseño gráfico actual?

P.R. Por decirte algunos diseñadores extranjeros que me gustan, Neville Brody, David Carson o John Maeda... de entre los españoles, Paco Bascuñán, Pepe Gimeno, Pepe Cruz Novillo, Alberto Corazón…. todos ellos con una obra importante. Y de entre los jóvenes diseñadores considero que están muy preparados y van a dar mucho juego David Ruiz y el estudio Ipsum Planet.

I.A. ¿Destacarías algún centro de estudios de diseño?

P.R. En España, los centros pioneros de formación son los de Barcelona. Ahí hay escuelas privadas estupendas, pero también es verdad que actualmente hay ciclos formativos en muchas otras ciudades españolas, con titulación en diplomatura y licenciatura. Yo he asesorado y he estado evaluando en la escuela de Artes de Huesca en los proyectos de final de carrera ¡vamos, incluso poniendo nota!

I.A. Por último, ¿qué le recomendarías a la gente que está empezando en el mundo del diseño?

P.R. Que tengan mucha paciencia; que se intenten formar bien; que si tienen la posibilidad de salir fuera que salgan; esto último por muchos motivos, sobretodo porque viajar es higiene mental, porque te da la opción de ampliar idiomas y también de apreciar otras formas de trabajar y otras culturas… Les diría que lean, que observen la vida con atención y participen de ella con intensidad, que visiten museos, que vayan a los conciertos, que tengan una formación amplia; en definitiva, que sean curiosos por todo lo que sucede en su alrededor. Y, ante todo, les diría que no tengan prisa. Antes había pocos diseñadores y ahora hay muchísimos, pero también es verdad que siempre salen los mejores, y el que es bueno, y tiene voluntad y espíritu de sacrificio llegará a ser un buen profesional.

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