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sábado, 6 de febrero de 2021

La rana sorda


Paco RalloLa rana sorda (fábula), 2020 año pandémico. Acrílico y objetos sobre DM, 80 x 50 cm.

 

Publicado en Crisis. Revista de crítica cultural, (Zaragoza), 2020, 

número 18 (diciembre). p. 10.

 

La fábula de “La Rana Sorda” en tiempo de Coronavirus.

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, las ranas de arriba le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.

 

Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.

 

Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

 

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió.

Luego se desplomó y murió.

 

La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.

 

Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.

 

Cuando salió, las otras ranas le dijeron: “nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos”.

 

La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.

 

Moraleja.


1. La palabra tiene poder de vida o muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.

 

2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos.

 

3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

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